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25/10/09

MI PRIMERA VEZ....



Llegó la hora a la que tanto me había resistido y vienen ahora a mi cabeza extrañas imágenes de angustia y llanto, de resistencia ante lo nuevo, de sentirme en soledad otra vez. No estaba preparada para este momento y es que yo por preveer las cosas no preveo nada. Sabía que el día llegaría pero esperaba que el tiempo pasara mas lento y no tener que pasar de nuevo por ese delicado momento.


La primera vez para mí fue tan doloroso…claro que una se va acostumbrando a todo y el dolor se va minimizando con el tiempo hasta formar parte de ti que llega el momento que ya ni lo sientes. Demasiadas cosas se cruzan por mi cabeza y siento la impaciencia por saber si todo va a salir bien o si por el contrario no podré resistirlo. Creo que hay ciertas cosas que definitivamente uno no pierde por más que crezca, y es que le temo a lo desconocido.



Salgo de mi trabajo con la cartera agarrada por mi mano sudorosa y con los nudillos blancos de apretar los tirantes con fuerza. La ropa esta algo arrugada después de haber pasado todo el día ajetreando entre muchachos y papeles... la aliso un poco y me peino...


¿Estaré bien así? Tengo muchos nervios y unas ganas locas de orinar, pero debo apurarme o perderé el bus. Tendré que aguantar....Bostezo y parpadeo para terminar de aclarar mi mente y me aproximo a la parada del bus que siempre tarda cuando una esta apurada... me paro en una pierna y con el zaáto me rasco la otra.



La noche anterior estuve sin dormir por la llegada de este día, dando vueltas en la cama. La almohada caliente la volteaba de un lado al otro, me apoyaba en el medio y en las esquinas y me colocaba por ambos lados, quitándome la sábana de encima... volviéndola a poner y así sucesivamente...Por ratos sudando y luego escalofríos, me vestía un franelón...me desnudaba…que angustia ...


La brisa de la noche se había ido de paseo, ni una hoja se movía ahí afuera. Las cortinas quietas, como muertas, el pin pin de una gota que retumbaba irrumpiendo el silencio como si fuera un martillo, sonidos ensordecedores, el perro ladrando ahí afuera por algún animal o quizás tendría pesadillas, mi esposo roncando al otro lado de la cama y las chicharras haciendo un ruido infernal…todo esto me mantenía sin sueño. Necesitaba dormir y descansar porque el día siguiente era un día especial y como una niña sentía miedo de las cosas nuevas....dejó de recordar y de nuevo ne veo, esperando el bus parada en una pierna para rascarme con la punta del zapato la otra...


Todo el camino voy pensando en lo que va a suceder, sigo sudando y me repito…¡Ni que fuera la primera vez!...Llego a la parada, ya estoy cerca del lugar de mi cita, solo unos metros me separan de la puerta en donde me esperan. Arreglo mis cabellos, sujeto de nuevo el bolso y me atrevo a tocar el timbre…


- Soy la abuela de Adriana…digo y de pronto ahí estaba, corriendo hacia mi a través de un largo pasillo con los brazos extendidos y con una sonrisa de oreja a oreja...se avalanza sobre mi y me da un abrazo como nunca había sentido, mi angustia por saberla con personas extrañas, su posible llanto y resistencia para quedarse, el miedo a que se sintiera sola en un lugar desconocido…todo eso desapareció de mi cuando la vi jugando con sus nuevos amigos en un bonito lugar que desde ahora seria otra casa para mi querida chacha.





Que mezcla tan divina de orgullo y tristeza sentí en ese lugar cuando la vi al llegar ahí y cruzar esa puerta. ¡Era mi bebé! y por un tiempo tuvo que dejar su casa para quedarse en una guardería...Ahora ya está en kinder y tiene a su abuela para cuidarla mientras su mamá trabaja,pero jamás olvidaré esos primeros años en los que me entrené de abuela y a decir verdad, aún no termino de aprender porque ella cada día me enseña algo nuevo sobre esta maravillosa etapa de mi vida.

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...