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23/10/09


No te enfades, por favor. Tengo que escribir muy rápidamente…el tiempo ahora si es cuestión de vida o muerte. Mis sentimientos y lo que quiero decirte salen al mismo tiempo por la puerta estrecha que abro con desdén. Se que he sido imparable en estos últimos días y te has apartado para no ser blanco de mis ventiscas, no obstante, yo hubiera sido capaz de meterme de lleno dentro de tu ira mal disimulada, aguantar los zarpazos de tu rabia hasta que te calmaras apoyando tu cabeza sobre mi hombro.

No somos niños, por nosotros ha pasado la borrasca y la lluvia sin tener dónde cobijarnos, hemos sentido hasta el desprecio de los demás, sintiendo en lo más profundo de nuestro ser que éramos sin quererlo ni ufanarnos por ello, mejores que todos juntos. Pero ahora a todo eso hago un gesto con la mano y digo ¡bah! Yo también fui por mis propios caminos, yo también fui arrogante y jamás pedí que me siguieras, aunque tampoco te puse una veda para que no pasaras. No soy vieja ni joven, por eso me vi obligada muchas veces a medir mis palabras para no ofenderte pero si fuera vieja, quizás hubiera pasado de todo aquello y si fuera joven, también. Pero como no soy ni lo uno ni lo otro, intento esta vez ser comedida, cosa que nunca fui.

Jamás en mis palabras hubo el más mínimo intento de ofenderte, sí el de venerarte. ¿Suena a griego? ¿A ramplona beatería? ¿A simplonería pura? Los dos pasamos los cuarenta… una edad en la que los seres humanos solemos llenarnos de sueños y a la vez de enojos…ya sea porque ya no podemos volver atrás o porque estamos hasta las mismas narices de que nuestras cosas o sueños tarden tanto en cumplirse, hasta el punto que intuimos que jamás se van a realizar….como ahora. No se trató de que nos faltara tiempo, ni que hubiéramos perdido el que era nuestro en alguna honda vaguada del camino, se trató simple y llanamente de sentir...de querer y desbordarnos con pasión y de no ser estóicos para quedarnos como un adorno en un rincón de la sala…se trató de evitar esas palabras descolocadas que cambiaban la totalidad de lo que nuestros corazones querían hacer fluir al otro. Eso era lo que siempre intentaba decirte, eso era lo que mi corazón deseaba que supieras...y en mi alocada diatriba te he metido a ti sin quererlo, como por inercia.

Te darás cuenta de que te hablo rápidamente y confusa: no es un error, solamente soy alguien que escribe y quiere ser escuchada, y como quiero decirte lo que siento todo a un tiempo mis palabras salen a borbotones. Esto más que un mensaje se está convirtiendo en una tormenta que lacera tanto a la que escribe como al que lee pero no voy a darle para atrás a lo que te he escrito, por si hay algún fallo ortográfico o lexical. Quiero que sepas que yo sencillamente siempre me sentí desbordada por ti.

Ahora mismo te juro que no sé de qué he estado escribiendo, pero tenía que hacerlo. Necesitaba que escucharas como yo tan atentamente te he escuchado siempre. Ahora sé quién eres y cómo eres y sobre todo sé que jamás vas a ser para mi... Pero yo te seguiré amando aún más allá de la eternidad...

¿Qué haría con la eternidad
si los dioses me la concedieran?

Las olas van y vienen
ofreciendo un vago sentido de perpetuidad
a su engañoso espejismo,
pero ninguna ola es jamás la misma ola,
porque nada es lo mismo en tiempos diferentes.
La que ahora te escribe
es distinta de la que ayer te dijo que te amaba,
porque su pasión por ti creció
aunque tú nunca vieras que cambiaba

Para nosotros siempre existirá un mismo lugar
un mismo pensamiento..pero rumbos distintos
Esta es mi eternidad.



Y discúlpame si no soy yo la que entregue el mensaje, pero esta vez no podré hacerlo y si me estás leyendo has de saber el porque…pero no sientas tristeza, no fue hoy que sucedió porque yo hace tiempo morí…

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...