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22/4/11

Nunca te diré adiós...

Un cuento inspirado en una salsa del mismo nombre..
todo es ficción...o casi todo..
Recuerdo el día en que le conocí, el lugar en que le conocí, y el momento en que robó mi corazón recién estrenado…para siempre.

Me encontraba de vacaciones lejos de casa. Organizamos una linda fiesta para la llegada al lugar de campamento... Tortas, globos, serpentinas y juegos…y para el final de la noche: la fogata. Yo ya no estaba en años de querer jugar con globos y serpentinas…mi mente hace poco tiempo había empezado a pensar en otras cosas pero ese día, primer día de vacaciones si que me estaba divirtiendo…

Caía la tarde…todo se ve mas lindo fuera de casa cuando no se cuentan con muchos años…A escondidas, unas amigas y yo habíamos puesto algunas gotas de alcohol en el ponche que debía ser solo de frutas. Recuerdo que nos reíamos sin parar y que sentía que la vida empezaba a ser bella para mi sin presentir que muy pronto cambiaría toda mi vida.

La noche empezó a caer. Las patrullas de Scout que cuidaban a cada grupo se habían reunido alrededor de la fogata. Por primera vez desde que llegamos, los chicos y las chicas nos empezábamos a conocer pues teníamos edificaciones diferentes para dormir. Quizás fue el fuego, la noche o la luna que esa noche brillaba como casi nunca la he vuelto a ver que hizo que me quedara mirando las estrellas por largo rato pensando que nada podía ser mas perfecto que esa noche

Es una linda noche. Es una linda luna. A mí también me gusta- dijo alguien, cercano que me observaba.

Hola.- dije sin poder pronunciar nada mas largo pues a esa edad podía sostener conversaciones interminables con mis amigas pero hablar con un chico…eso era otra cosa

Estoy aquí también de vacaciones. Me llamo Luis - dijo, acercándose a mi y dejándome ver sus profundos ojos y su amplia sonrisa, a la luz de la luna.
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No fue mucho lo que hablamos en ese momento porque la competencia de canciones comenzaría y cada líder reunía a su grupo para practicar antes de salir a escena. Quedamos en lados opuestos desde donde podía ver disimuladamente sus ojos observándome y desde donde yo también disimuladamente lo miraba a él

Esa noche no pude dormir…no podía hacer que el ruido de mi corazón dejara de sonar. Daba vueltas en esa cama de campaña pensando en Luis, en sus ojos, su sonrisa, su atlética figura. Me imaginaba paseando junto a él cerca de la playa que había en ese lugar. Imaginaba que él me besaba y sentía un extraño cosquilleo en el estómago y en el bajo vientre, cuando pensaba en él. Me preguntaba si era a eso a lo que se referían en los libros y en las historias de amor, al referirse a sentir mariposas en el estómago. Imaginaba un destino mágico entre Luis y yo.

... Eres una tonta…ni sabes quien es, ni como es…que te importa tanto esos ojos negros?

Al día siguiente recuerdo que teníamos que subir una larga escalinata para llegar al comedor donde nos servirían las comidas en los próximos 7 días...Dieciséis escalones antes de probar bocado y después de mi noche de insomnio estaba tan hambrienta que ya no podía esperar para probar eso que hacía que saliera de la cocina ese olor tan delicioso.

Agarré mi bandeja de aluminio con divisiones y me acerqué al mostrador donde estaba el desayuno...huevos revueltos, jamón cocido,  arepas, avena y un plato de ensalada de frutas. Todo bien resuelto para tener muchas energías ese primer día de excursión. Tenía mis instrumentos con el que me devoraría ese plato enorme de comida hasta….que lo vi a él.

Estaba a tan solo dos mesas de donde yo me había sentado con mis amigas y me saludó con un guiño en sus hermosos ojos negros. Para que decir que el hambre que tenía hace dos segundos desapareció de golpe y el único desayuno estaba entre sus sonrisas y las mías llenas de complicidad. Lo vi escribir algo en una servilleta y dejarla caer junto a mi al salir del comedor..

“Nos vemos en el autobús, te guardaré un puesto”

Conocen algunos el color de la granada por dentro? Pues es pálido en comparación con el color que tenía mi cara en ese momento. Mis amigas se dieron cuenta de inmediato y comenzaron a animarme..."Te lo has levantado, chica”…”Mira que eres rápida…acabamos de llegar y ya tienes novio”

Novio?..que voy a hacer yo con eso si jamás he tenido novio..Pensé en inventarme un dolor de barriga, o empezar a vomitar y que me dejaran en la enfermería, eso me salvaría de subir a ese autobús…pero por otro lado…que podría pasarme?

Subí a ese enorme autobús rojo que la Alcaldía prestaba a los vacacionistas juveniles para conocer el lugar. A mitad de pasillo estaba él haciéndome señas con sus brazos para que me sentara a su lado Mis piernas temblaban mientras yo muy digna caminaba como si eso fuera algo normal en mi vida pues estaba decidida a no aparentar que no tenía experiencias en el asunto

..Hola, pensé que no te animabas a sentarte junto a mi, siempre estás con tus amigas.

..Pues si, pero a ellas las conozco de años, estudiamos en el mismo colegio

Mira que bien, se vinieron en grupo y yo la verdad vine obligado porque estas excursiones me aburren mucho.

Y así, como si nos hubiéramos conocido desde siempre, empezamos a hablar de nuestras familias, de nuestros amigos, del lugar donde vivíamos….y a darnos cuenta que éramos tan diferentes. A él le gustaba la salsa y a mi los grupos ingleses, a él le gustaba el deporte y a mi ir al cine, yo leía historias de amor y el de crímenes..él vestía impecable con su pantalón de tela y su sweater rojo amarrado al cuello y yo demasiado casual con mis jeanes rotos y mis tenis de cordones…pero descubrimos que teníamos algo en común….los dos le hablábamos a la luna cada noche…Al finalizar la charla ese día me propuso algo. Yo escucharía en mi casetera sus canciones por las noches y él escucharía las mías y así nos conoceríamos mas.

Pasaron los días y yo hasta cantaba canciones de salsa a regañadientes de mis amigas que me pedían que cambiara de estilo…Visitamos museos y las casas natales de todos los héroes de la independencia, conocimos las islas cercanas y los parques ecológicos, visitamos las antiguas minas de plata y cada asiento de los autobuses en donde nos sentamos durante una semana…pero ya esta vez cerca de mis amigas…

Pero como todo lo lindo que empieza en la vida alguna vez tiene que terminar, así llegó el sexto día..Al día siguiente tendríamos que partir cada uno a su lugar de origen. Ese día sentados en el autobús al regresar del último paseo me miró fijamente a los ojos y me sorprendió.

..Escápate esta noche y nos vemos en la playa- me dijo de pronto y como tratando de guardarse esa propuesta pero sin poder evitarlo

No creo que pueda evadir a la líder. Siempre se queda despierta hasta tarde

De todas maneras, inténtalo, yo estaré esperándote

Y no me quedó mas remedio que decir que si al ver sus ojos llenos de ansiedad. No iba a ser fácil, todas las edificaciones estaban bien custodiadas porque los responsables del paseo sabían que era un problema llevar a chicos de diferente sexo y a una edad tan problemática, pero le dije que lo intentaría…y lo logré. Creo que esa noche me volví invisible de tanto rogarle a la luna que me concediera unos minutos en la playa con él..

Mas o menos a medianoche, me escabullí silenciosamente y salí mientras todos dormían. Camino al muelle, pensé en que  no habíamos fijado un horario para encontrarnos y por un momento creí que se habría cansado de esperar y que no lo encontraría. Llegué a la playa y no vi ni la sombra de Luis.. La brisa marina estaba helada y me puse de pie para caminar sin rumbo en los alrededores. Di un largo paseo por la playa y me entretuve viendo las fugaces formas que dibujaban las olas en la arena y que una y otra vez volvían a ser borradas. Luego caminé lentamente de regreso al edificio pero las lágrimas empezaron a salir sin poder detenerlas y me senté sobre una piedra. Sabía que era la última oportunidad para verlo porque al día siguiente, cercanas las 5 de la mañana, saldríamos a casa y nunca mas nos volveríamos a ver

¿Para qué había dicho que nos viéramos aquí? ¿Para qué me había invitado si en el fondo no iba a venir? ¿O es que era muy niña para él? Él parecía tener dos o tres años mas que yo…había sido un juego de vacaciones?..un trofeo mas para llevar a contar a sus amigos?

..Sabía que vendrías- dijo de pronto una voz que interrumpió mis pensamientos. Era Luis.

Hola, estaba por irme- respondí sin mirarlo a los ojos para que no viera que estaba llorando

Que bueno que no lo hiciste, entonces no hubiéramos podido pasear bajo la luna y despedirnos- contestó sentándose a mi lado mientras su varonil perfume se mezclaba con el aire marino.

Hermosa- dijo él.

¿Hermosa? ¿quién?- pregunté.

La playa , la luna…- respondió Luis.

…mmmm, sí- dije. La luna siempre es tan bella junto a el mar…

La mar- rectificó Luis.

¿La mar? Pensé que se decía “el mar”

Hermosa- dijo de nuevo

La luna?- pregunté

Tú…..

Caminamos por la playa tomados de la mano mientras la luna parecía que nos seguía de cerca como fiel chaperona y su reflejo sobre el agua se hacía resplandeciente. Luis me contaba mas cosas de su vida y yo le contaba de la mía…intercambiamos direcciones…números de teléfono…. Hablar y caminar junto a él se sentía muy bien, y en instantes, cuando me miraba a los ojos, sentía mariposas en el estómago y volvía a preguntarme a mí misma si era eso de lo que hablaban las novelas que había leído y las películas que había visto en cine y televisión. Amor: ésa mágica palabra. Dos personas que se encuentran y se reconocen como desde otra vida en el primer momento en que se ven, en el primer intercambio de palabras. No sabía si era un sueño o la realidad pero lo estaba viviendo, y era muy real…tan real como ese primer beso que llegó en el momento en que las palabras de separación dolían cada vez mas…
Seguimos caminando…Su sweater rojo cubría mis hombros y su mano no se despegó de mi hasta llegar de regreso al edificio donde me había quedado todos esos anteriores días. Eran casi las 5 de la mañana y la gente ya se encontraba de pie preparando los equipajes de última hora. La líder ni siquiera se dio cuenta de que faltaba y al verme pensó que acababa de despertar

Cuarta fila, lado derecho del autobús, cerca de la ventana que mostraba el camino de regreso a casa. Mis lágrimas se mezclaban con el perfume que aún desprendía el sweater color rojo que la noche anterior me regaló junto a un cassete de salsa que me dijo lo escuchara en el regreso. Nunca olvidaré sus palabras antes de despedirnos..

Te vas hoy, pero la distancia no es obstáculo...me voy y tú te vas y aún así las distancia entre los dos es tan estrecha que no podremos sentir nunca separación porque no existe..Te vas, porque la distancia nos separa pero eso no significa nada junto a los fuertes lazos creados en estos seis días…Las distancias no son nada cuando dos como nosotros dos encontramos que se puede sentir lo mismo aún siendo tan diferentes, cuando nuestras mentes están unidas en el mismo pensamiento…No se yo que nos separa el destino, pero esta noche enlazara nuestros sueños y estaremos juntos para siempre porque nunca te diré adiós…

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Susana Terrados dijo...

Mi querida amiga, qué linda historia. Me trae a la memoria los recuerdos de ese primer amor inocente, ese que parece siempre el más doloroso, el más fuerte...que linda sensación.
Besotes.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Como siempre amiga, un placer haber vuelto por tu casa...

Saludos y un abrazo.

Garcibáñez dijo...

He sentido angustia e incertidumbre por momentos ¿significa mucho para ti esta historia, verdad? le pusiste mucha densidad cuando la escribiste y te salió casi sola, como si llevase años escrita? Menos mal que el final es positivo jaja!

Besos.

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...