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22/8/11

HACIENDA SANTA TERESA

Hacienda Santa Teresa





En estos días de vacaciones, mi hermana Lupe me tenía preparada entre otras cosas una visita a la emblemática Hacienda Santa Teresa. Siempre que viajaba hacia Caracas, por los alrededores de La Victoria, veía desde la autopista unas extensas áreas sembradas con caña de azúcar y en todo el centro de ese paisaje un camino bordeado de palmeras grandísimas llamados Chaguaramos por donde pensaba sería muy bonito transitar. Esas plantaciones pertenecen a la Familia Vollmer desde 1830 y desde entonces se ha convertido en la cuna del Ron de Venezuela, altamente admirado a nivel mundial.

Breve historia de la hacienda.
No es sino hasta el año 1796 cuando el Conde Tovar logra unificar todas las haciendas cerca de la ribera del rio Tuy y al ver realizado su sueño la bautizó con el nombre de SANTA TERESA,  esto por el onomástico de una de sus hijas, la señorita Teresa, y desde entonces se ha dado un proceso de transformación de la Hacienda convirtiéndose en una compañía fabricante del mejor Ron venezolano, el RON SANTA TERESA.

En 1885 Gustavo Julio Vollmer Ribas compró la Hacienda Santa Teresa e introdujo nuevas variedades de caña. Los cultivos se sistematizaron. En 1896 comienza a producirse el primer Ron de Venezuela y en 1909 se registra la marca Ron Santa Teresa, la tercera marca comercial registrada en el país...

Al prodigio de una tierra reconocida por su herencia histórica, de la que son testigos los chaguaramos centenarios que se yerguen majestuosos y surcan los Valles de Aragua, sumamos el patrimonio de una tradición artesanal en la destilación y envejecimiento del mejor ron añejo del mundo: el Ron Santa Teresa.

El atractivo principal de la hacienda es la Ruta del Ron, llevada a través de un trencito que simula la salida del antiguo tren que surco estos lugares desde la Estación del Consejo.
El sonido ronco del tren alarmo a los habitantes del pequeño poblado de El Consejo, aquella mañana del domingo 8 de octubre de 1893. Los campesinos salían asombrados de los cañaverales de la Hacienda Santa Teresa y algunos, después de persignarse, creyeron que se trataba de un jinete del Apocalipsis.
Aquella pesada máquina relucía bajo la estela de humo que surcaba el suelo Aragüeño. Venía de atravesar 65 túneles,  29 puentes y 47 acueductos. Días después, el 28 de octubre llegaba a La Victoria y de allí fue a San Mateo y Cagua, para encontrarse con la ruta que venía de Valencia. No era el primer ferrocarril venezolano, pero si el más importante. La historia ferroviaria nacional se remonta a los albores de la República, cuando en 1835 tienden los primeros rieles de Tucacas-Minas de Aroa…”


El recorrido es un paseo por toda la hacienda que permite conocer sus áreas y como se produce el Ron Venezolano, desde la siembra de la caña hasta su embotellamiento, obviamente, aparte de catar licores nos dieron pedazos de caña de azúcar para a la manera mas infantil extraer su jugo.. Pasamos por el camino de chaguaramos descrito anteriormente y la experiencia es mágica. Visitamos el lugar donde se fabrican los barriles para el licor y nos dieron una charla de como los hacen…luego la bodega privada donde se almacenan barricas pertenecientes a altos dignatarios y artistas (por el orden de los 100 mil bolívares cada barril) y descubrimos el Café Alcatraz Gourmet, exclusivo de la hacienda y el Café La Estación.
Una parte interesante del recorrido es la cata del ron y la visita a la antigua casa de la hacienda.Luego comimos algo en Zafra Gourmet, el restaurant de la hacienda, ubicado bajo las sombras de los árboles y con vista a los campos de practica de golf “Santa Teresa 1796 Driving Range”. La comida es venezolana de tipo moderno pero utilizan como base los rones de la hacienda. Probar estos platos es una experiencia totalmente diferente para nuestro paladar.
Para ir a la hacienda es recomendable reservar su cupo en la Ruta del Ron y su mesa en Zafra. Sin reserva no podrá comer en el restaurant sino en el Buffet. Además de todo lo que les nombré, la Hacienda tiene unas canchas de Paint Ball que no conocí, una ruta de ciclismo montañero que me contaron es muy buena, paseos a caballo y la posibilidad de comprar Ron Venezolano a muy buenos precios.

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Nerim dijo...

Esplendido reportaje de la ruta de la Hacienda de Santa Teresa, hacienda que mi marido conoce perfectamente, ya que durante muchos años, fue el técnico que cuidaba de las comunicaciones de la hacienda.

Un abrazo

Ismael Pérez de Pedro dijo...

un blog precioso lleno de buena poesía, saludos

Francisco Espada dijo...

¡Fantástico, Mirella! Desde el sur de España, sin avión ni barco, me has trasladado y puedo afirmar que ya la conozco la la Hacienda Santa Teresa. No suelo tomar, pero hoy me echaré un trago de ron festejando tu página. Besos.

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...