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5/5/16

Se llama Pacasmayo...(Jueves de relatos)


He viajado tanto desde que nací que tengo tantos lugares en mi memoria, pero ninguno como ese pueblito anclado en las costas del mar Pacífico llamado Pacasmayo… con sus calles empedradas y casas antiguas, su único cine donde vi una película que me hizo tener miedo a la oscuridad por mucho tiempo,  sus bodegas con pisos de tierra y relucientes envases de vidrio llenos de galletas, caramelos y recuerdos…Bellas eran esas fiestas con fuegos artificiales sobre la arena, esa misma donde yo iba a buscar “muymuyes” para que mi mamá guisara con arroz….y sobre miles de escalinatas (eso me parecía a mi), estaba una bella iglesia que aún conserva en el mismo lugar y en donde yo contaba los segundos para que terminara la misa y poder comprar raspadilla a la salida…

Un pueblito que cuenta entre sus maravillas el tener un puente construido en 1871 y que en 1880 estuvo a punto de ser dinamitado durante la Guerra del Pacífico y que se salvó luego de darle 10,000 soles a Chile. El muelle tenía una longitud total de 773.83 metros en su principio y dos maremotos, en 1918 y 1924, lo recortaron a 544 metros lineales, su longitud actual.


Muy atrás quedaron esos días en donde mis hermanas comenzaron a saber lo que era el amor y yo intentaba aprender la tablilla del abecedario, pero si he de ser franca, lo que nunca olvidaré, es esa calle empinada donde me aventuré a bajar en una bicicleta sin frenos sin contar que aún los pies no me llegaban al piso y terminé frenando con una pared de ladrillos...

Muchas veces la he buscado por internet y puedo ver que en el malecón aún se conservan algunas casas de balcones antiguos igual a una de las que llegamos cuando nos mudamos a Pacasmayo, la placita donde íbamos a pasear sigue estando donde mismo y hasta algunas calles siguen siendo de piedra…hay lugares nuevos, propios para el turismo y quizás se ve mejor, quizás es mas moderno, pero sigue siendo el pequeño pueblo costero del Perú donde aprendí a atarme los zapatos…

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Juan L. Trujillo dijo...

Leyéndote me reafirmo en que nuestra patria es la niñez.
Vivirás en otros paisajes, tendrás otros hogares muy distintos y distantes, pero al final, siempre nos quedará el recuerdo de aquel pueblo donde fuimos niños.
Un beso.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Qué entrañables recuerdos conservas de ese lugar!...gran tesoro que conservarás preservado por siempre. Esas fotos borrosas logran transmitirnos parte de lo que viviste y es por ese regalo extra que nos haces que te agradezco el doble por compartirnos.
=)
Un abrazo

Tracy dijo...

Con las magníficas fotos que has puesto y tus descripciones me ha parecido ir andando por sus calles

Francisco Espada dijo...

Esos recuerdos infantiles se hacen imperecederos en la memoria y forman parte de nuestra vida para siempre.

Besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Me ha resultado muy bonito y a la vez tierno tu relato. Tierno por ser esos recuerdos de infancia, me fascinó que hables de Pacasmayo como el lugar donde aprendiste a atarte los zapatos, jaja.
Por cierto, creía que eras venezolana. El vídeo tam,bién me gustó.
Besos.

jenofont dijo...

Una vez visité el lugar en que más disfruté mi niñez, mejor nunca lo hubiera hecho, porque ya nada era igual, el cemento moderno todo lo cambia, los cercos y muros cierran los senderos, los cerros se cubren de antenaa. Es mejor quedarse con las imágenes de los recuerdos...

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Notable lo de frenar la bicicleta con una pared de ladrillos. Es curiosos como esos sucesos, pasan a ser recuerdos nostalgicos de un lugar. Interesante la historia, como las fotos.
Un abrazo.

María Perlada dijo...

Me ha parecido entrañable tu relato juevero al recordar cosas de cuando eras niña y la travesura de la bicicletaes cuando te aventuraste a bajar sin frenos y terminaste frenando con una pared de ladrillos... buf te he imaginado y no quiero ni pensar el porrazo que te darías.

Las imágenes también me han encantado.

Un besazo.

Nino Ortea dijo...

Buenos días, Diva:
Quizá la magia exista en manos de quienes sabéis invocarla.
Al leerte te he acompañado en tus recuerdos, he escuchado tus risas y saboreado esos guisos que preparaba tu mamá.
Gracias por compartir tu magia, Diva.

Charo dijo...

Una preciosa y tierna descripción de un lugar que no has olvidado y que permanecerá por siempre en tu pensamiento.Las fotos antiguas me han encantado. Me quedo con las ganas de saber qué son los "muymuyes" aunque supongo que será algún tipo de cangrejo...me encanta la palabrita ja,ja,
Un beso

Mag dijo...

Tu forma de narrar ese periodo de infancia, acompañándola de esas imágenes... te aseguro que me he dado cuenta, al leerte a ti y a otros compañeros, de que nos rememoramos a la niñez para sacar lo mejor de nuestra tierra. A fin de cuentas, somos donde nos criamos.
Precioso tu camino.

Un beso enorme.

Abuela Ciber dijo...

Que calidas fotos y que amena forma de trasmitirnos tus sentires
Gracias he transitado contidgo
Cariños y buen domingo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Que belleza de escrito y que fotos tan entrañables. Y es que el lugar donde vivimos la niñez queda,imborrable en todo nuestro ser. Besos.

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...