La
mujer caminaba cada mañana por el sendero detrás de la casa, allí donde la
hierba alta se movía como un mar pequeño bajo el viento contrastando con el vaivén de su cabellera…Iba despacio, dejando que el sol le
calentara los adoloridos huesos y mientras observaba los árboles, pensaba en
las mujeres de su sangre.
Pensaba
en su madre, que había vivido desde niña y jugado junto al río…pensaba en ella
misma, joven alguna vez, corriendo descalza entre la hierba, escuchando las
primeras palabras de amor...y en su hija, con las manos llenas de futuro y en la
niña que pronto sería madre como ellas...
A
veces se detenía para tocar las flores silvestres porque creía que cada pétalo
guardaba parte de su historia….que cada hoja, le contaba en lenguas antiguas, los
pasos de su linaje. Entonces levantaba la vista y sonreía.
Porque
comprendía que la vida no avanzaba en línea recta: crecía como la hierba,
extendiéndose silenciosa, generación tras generación, unida por raíces
invisibles.
Una
tarde de cielo dorado, su nieta caminó con ella.
-
Abuela, tengo miedo de no saber cuidar
bien a mi hijo.
La
mujer arrancó una pequeña hoja verde y la colocó en la palma de la muchacha.
-
Mira
la hierba. Nadie le enseña a crecer hacia la luz.
Caminaron
juntas mientras el viento agitaba el campo entero como una respiración inmensa.
Y la mujer sintió, en lo más profundo de su pecho, que las mujeres de su
familia eran como estaciones de un mismo árbol y en medio del paisaje levantaba
la vista para ver el sol donde sabía estaba su corazón…
Entonces comprendió aquello que el
paisaje llevaba años intentando decirle: ningún amor desaparece; solo
cambia de manos, de voz, de ojos…
Y
mientras el atardecer cubría el campo, ella sintió que toda su familia caminaba
junto a ella….los que estuvieron, los que estaban y los que aún no nacían, mezclados
con el viento, con la tierra húmeda y con la hierba interminable del mundo,
extrañando en medio de una canción…mirando donde tenía que mirar...
Relato inspirado en la frase: "Si quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se pasea.."del libro Hojas de hierba de Walt Whitman. Mas aportes similares en la página de Neogeminis.

Aplaudindo daqui tua bel e tão bem inspirada história! E que linda lição essa avó deu à neta...Realmente a erva não precisa que lhe ensinem, ela si,plesmente cresce, se espalha...Adorei e o final ao por do sol, deu o toque mágico à cena! beijos, lindo fim de semana, chica
ResponderEliminarBienvenida de nuevo a nuestros jueves, que nos gustan cada vez más.
ResponderEliminarQué bonito lo has hecho, dejando esa esperanza de la continuidad familiar; es más, las cosas cambian de manos, pero en el fondo la huella familiar siempre queda.
Un besote, feliz fin de semana...
Una maravillosa manera de perdurar. Muchas gracias, Diva, por sumarte a la convocatoria con un relato tan amotivo. Un abrazo
ResponderEliminarMe gustó esa imagen de la familia caminando junta, como una conexión irrompible.
ResponderEliminarBesos, Diva.
Muy bien creada la comparación, es una metáfora preciosa, inquietante. Gracias.
ResponderEliminarMe encantó el ejemplo que pusiste de la hoja de hierba y como has ido trasmitiendo a través de las generaciones, el trabajo que nos queda por hacer, para enmendar el desastre que nosotros mismos hemos cometido
ResponderEliminarMe ha alegrado tu vuelta..
No te despistes tanto tiempo.
Hay un momento donde volvemos la mirada al pasado o a lo que hemos sentido alguna vez para guiarnos en nuestro camino. Ese momento se puede repetir varias veces pero siempre en soledad porque es el relato de nuestra vida. Algo poderoso como es el sentir y la sensibilidad nos lleva y nos trae confabulando con esta realidad. No hay mas expectadores que nosotros mismos en este momento donde resumimos nuestra vida con intimidad. Somos juez y parte de todo lo que hemos sido. Hay cosas de las que huimos y que nos persiguen hasta el fin de nuestros días así como anhelos de volver a vivir. Es complicada esta maraña de aciertos y desaciertos que al fin y al cabo, somos nosotros mismos. Hay una canción de Serrat que dice: "Nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio".
ResponderEliminarUn saludo de Buscador
Así queda el texto. Perdón por corregir.
ResponderEliminarHay un momento donde volvemos la mirada al pasado o a lo que hemos sentido alguna vez para guiarnos en este nuestro camino. Ese momento se puede repetir varias veces pero siempre en soledad porque es el relato de nuestra biografía. Algo poderoso como es el sentir y la sensibilidad nos lleva y nos trae confabulando con esta realidad. No hay mas espectadores que nosotros mismos en este momento donde resumimos nuestra vida con intimidad. Somos juez y parte de todo lo que hemos sido. Hay cosas de las que huimos y que nos persiguen hasta el fin de nuestros días así como anhelos de volver a vivir. Es complicada esta maraña de aciertos y desaciertos que al fin y al cabo, somos nosotros mismos. Hay una canción de Serrat que dice: "Nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio". Es difícil aceptar muchas cosas que nos han sucedido y al fin y al cabo, se hacen nada y pierden peso cuando se superan...
Este es, de lejos, uno de los textos más bonitos y maduros que he leído últimamente. Tiene una sensibilidad poética muy fina, imágenes potentes y un cierre emocional que funciona muy bien. La metáfora de la hierba, el linaje femenino y el amor que se transmite de mano en mano están muy bien logradas. Se siente cálido, sabio y profundamente femenino.
ResponderEliminarLa imagen inicial de la hierba como “mar pequeño” y el viento moviendo el cabello es preciosa.
La conexión entre las generaciones a través de la naturaleza resulta conmovedora.
El concepto final (“ningún amor desaparece; solo cambia de manos, de voz, de ojos”) es hermoso y potente.
Me ha encantado
Sensible relato y es que es la manera que tienen los humanos de ser eternos.
ResponderEliminarBeso.
Boa noite com esta bela historia de familia em sintonia com a natureza, buscando lições de vida para as gerações. Bela criativa com estas analogias bem colocadas.
ResponderEliminarDeixo meus aplausos pela arte.
Abraços e feliz domingo de uma nova semana.
Hola Diva,
ResponderEliminarUn relato muy bonito y sensible. Recurrir a los nuestros, aunque ya no estén, siempre ayuda. Su consejo viene de responder a la pregunta ¿qué habría hecho mi abuela? ¿Cómo lo habría hecho? Las dudas de una madre con respecto a sus hijos, cómo cuidarlos y educarlos y si lo está haciendo bien son más que comprensibles y la respuesta de su abuela, realmente sabia, sale al paso. Los niños no vienen con pan debajo del brazo pero no con un manual de instrucciones.
Un saludo.
Que hermoso relato, me encantó, encierra un mensaje ancestral que pasa de generación en generación en las mujeres de esa familia, realmente bello.
ResponderEliminarMil disculpas en mi demora en comentar, pero por alguna razón desde hace dos días Blogger no me permitía publicarlos, ni responder los de mi blog, un abrazo y buena semana.
PATRICIA F.
Emotiva línea de continuidad, de eternidad.
ResponderEliminarMuito interessante!
ResponderEliminarObrigada pela partilha!
Bjxxx,
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