
Te dejé escapar, o me escapé yo…
al final es lo mismo.
Lejos ya hace tanto tiempo, nunca he llegado a
sentir,
ni un poquito que fui parte de ti.
Me asusta, sin embargo,
sentir que dejé
de ser de allá.
Y no me siento molesta ni siquiera un poquito
enojada…
(Podridas cañas agujereadas,
hogar de gusanos y de alimañas.
Fuego de las almas en pena,
mal de ojo, negros hechizos,
olor de los muertos, truenos y rayos… )
Que el tiempo
pase, por favor,
que me cure esta esperanza
que siempre guardo de volver contigo.
Que me duele que no estés aquí,
que me dueles todavía,
y todavía me vas a seguir doliendo, lo se,
porque en estas cosas conozco muy bien el
futuro…
el maldito futuro
que lleva varias
semanas hablándome al oído
y me hace dar vueltas en la cama sin poder
dormir.
Pero no voy a sentir rabia, no,…
mi corazón solo
estará lleno de amor…
(…Infierno de Satán y Belcebú,
fuego de los cadáveres en llamas,
cuerpos mutilados de los indecentes,
mugido de la mar embravecida.
Vientre inútil de la mujer soltera,
maullar de los gatos en celo,
pelo malo y sucio de la cabra mal parida…
)
Que no pasa un
día sin que yo ame,
sin que yo añore, extrañe
y maldiga esta existencia tuya,
esa maldita perfección tuya
que dejó vacía mi vida el día que me fui.
Por eso, cada vez en mi cabeza,
es más pequeñita la letra con la que te
escribo
y ni una palabra en contra tuya puedo pensar,
nada que pueda reclamar,
porque mi amor eres tú y lo seguirás siendo.
(Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego,
a vosotros hago esta llamada:
si es verdad que tenéis
más poder que la humana gente,
aquí y ahora,
haced que los espíritus amigos,
que se encuentren dentro y fuera
participen de esta quemada.
Y cuando este brebaje
por nuestras gargantas baje,
nuestra alma quedará libre de males
y del embrujamiento del amor).