12/2/26

Relato de los jueves: Jueveando con el amor


En los tiempos en que el viento aún obedecía a las palabras y los bosques tenían memoria, existió una mujer cuya voz podía coser heridas abiertas y con su aliento despejaba las brumas del corazón ajeno. En aquel entonces, ser portadora de magia no era un oficio de sombras, sino un pilar de mundo y el pueblo acudía a ella buscando siempre el hilo para sus laberintos de soledad o para coserse las heridas…

Sin embargo, Elora no podía calmar ese inquieto dolor que sentía cada vez que aparecía esa sombra esquiva en cada luna roja. En esas noches, la sombra del viento se hacía visible en el bosque, pero nunca mostraba sus rasgos y si ella se acercaba, él se desvanecía, dejando impregnado el aire a eternidad.

Desesperada, acudió por respuesta a la piedra del destino: "Escucha bien Elora, aléjate de ese hombre…lo que puede darte es breve y el sufrimiento largo, como el invierno de los siglos."

La siguiente noche de luna roja, el viento comenzó a soplar con una quietud sepulcral, cargando el aire de ese aroma a olvido que solo él poseía y Elora, con los dedos aún manchados por la savia al escribir poemas en las hojas de los árboles, decidió arriesgarse. Se sentó en el bosque, cerró los ojos y dejó de ser una hechicera para convertirse simplemente en espera. Sintió la caricia gélida y eléctrica de la Sombra rozando su cuello, un escalofrío que no era de frío, sino de reconocimiento

Al despuntar el alba, la Sombra comenzó a desvanecerse... no como quien huye, sino como quien se funde en el paisaje para pertenecerle siempre. Al partir, Elora, comprendió que hay amores que son como el horizonte: imposibles de alcanzar, pero absolutamente necesarios para seguir caminando y mientras lo hacía lanzaba versos al viento, el cual se había detenido por completo como si la Sombra hubiera guardado silencio para recoger cada una de sus palabras del aire

Elora se fue perdiendo entre la bruma dejando atrás el sauce llorón y su mensaje…"El amor no tiene cura, pero es el remedio para todos los males."

Este jueves, TRACY nos propuso realizar relatos de acuerdo a una frase asignada. La mía fue la Nº 9: “El amor no tiene cura, pero es el remedio de todos los males” de Leonard Cohen. Para visitar su blog solo picar el enlace AQUI


9/2/26

Convertir duendes en mariposas

 

Hay días en que todo está de cabeza... días como este, en los que el sentido común decide marcharse y soltar duendes en el aire…Otro domingo más de esos que pasan por pasar, simplemente porque no pueden detenerse tras el sábado...por eso, hay días, como este, en que solo me la paso pensando en ti.

¿Qué más da? Un domingo de masoquismo errático, donde voy saltando de canción en canción, sufriendo cada letra como si fuera mi propia vida, redactando en silencio todos los mensajes que mi mente quisiera enviarte… sufriendo letras que no son mías, pero buscando en los restos de algún sueño lo que el despertar, inconscientemente olvida…

Parece que tendré que cambiar de profesión y aceptar este nuevo oficio de extrañarte un poco más cada día...

Y aquí sigo, tratando de acomodar mis ideas, escribiendo y ordenando mis sueños, aunque sea tan difícil lograr que te quedes en ellos, por qué no se detener el tiempo y solo es un vano intento de buscarte…

En este lugar, no se me hace difícil convertir los duendes en mariposas, ni creer que pensar es mejor que olvidar, ni que navegar contra corriente es, después de todo, otra forma de llegar, aunque a veces el alma tenga que doler... y aunque todavía no sé cómo seguir, por tus recuerdos, aquí sigo.

6/2/26

Polvo de estrellas...

 


Dicen que nuestras vidas son breves destellos, pero me gusta pensar que nuestra despedida, esa que pronunciamos con la voz rota, se ha condensado en el firmamento. Quizás no te has ido del todo; quizás te has convertido en una de esas estrellas brillantes..


Alzo la vista y el velo de la noche se descorre

sobre un lienzo de tinta donde hay lagrimas que brillan...

No es tristeza lo que siento, sino el pulso que me corre

al ver el infinito donde se guardan las historias

de los que se fueron, como un suspiro de tiempo,

una promesa, un eco sin nacer de un latido que no cesa…

 

Mil millas de luz viajando para besar mis ojos,

galaxias lejanas que danzan en su espiral sin fin…

Mi espíritu se eleva, mi mente se encamina

hacia el misterio que el cosmos guarda desde el inicio.

Ya no es soledad lo que siento, y poco a poco me integro

con el gran todo que respira en esta vasta extensión..

 

Y me siento lo que soy, polvo de estrellas,

semilla de luz lanzada al jardín del universo,

donde mi propia longevidad se vuelve pequeña,

un verso más en el verso, una historia más sin final…

La luz que busco ya no es un eco de un adiós,

sino la esencia misma que en cada átomo habita.

es el milagro de ser, de estar, de sentir que somos

parte de este despliegue, de esta danza infinita.

 

Así, bajo el manto estelar, mi alma se serena,

sabiendo que hay un propósito que llena

en esa breve y efímera eternidad de luz…

¿Nos volveremos a ver en el tejido de un nuevo tiempo?

¿O seremos solo regalos que el viento hace y deshace?

preguntas sin respuestas lanzadas al espacio,

restos de un naufragio divagante y nocturno… 

 

4/2/26

Si fue amor...

 


Esta vez, como siempre,

no escribo de la manera como hablo;

cuando escribo,

escribo de la manera como callo.

Es la forma en que mis momentos

se transforman en el eco de canciones,

puentes que me llevan de regreso al pasado

para evocar nuestro tiempo...

ese relámpago que, lo sé, fue muy poco.

 

Es mi manera de reclamarle a la noche:

¿cómo pretende que una los pedazos rotos?

¿cómo espera que edite un videoclip

que logre tapizar de colores este abismo?

La soledad levanta torbellinos en la noche,

molinos de viento en el aire

que se desvanecen en cada bocanada de humo...

y ahí, en la profundidad de tu recuerdo,

el aire me roza la piel y me transmuta.

 

Me convierto en los acordes de aquella época

en que el rock alzó la voz

para mirar más allá del exceso,

mucho más allá de las drogas y el alcohol,

cuando el rock se hizo carne,

cuando se convirtió en lágrimas...

de esa herida llamada amor

 

Nota: Vídeo promocional del segundo sencillo de Whitesnake para su séptimo álbum de estudio, titulado simplemente "Whitesnake" (1987)


3/2/26

Jueves de relatos: Cayendo por la madriguera del conejo blanco

En la niebla espesa de las noches londinenses. una joven Alicia, con falda de colegiala y mirada desafiante, no era la inocente niña de los cuentos. Sus días transcurrían escabulléndose de los guardias entre el humo de cigarrillos, emociones peligrosas y algún robo que le permitiera sobrevivir.

Un día, al verse rodeada en un callejón, corrió a través de un jardín y se escondió en el hueco de un árbol cayendo por un torbellino que vibraba con locura palpable mientras los árboles susurraban sobre la recién llegada a un lugar donde el tiempo no corre, sino que cojea…

El Sombrerero Loco, al darse cuenta de su rebeldía, la invitó a tomar el té y entre risas y picaros juegos, le confió su idea de destronar a la reina y tomar el palacio. Para llevar a cabo su plan, aprovecharon el conocimiento de las alcantarillas del conejo blanco y lograron infiltrarse en el Salón del Trono. Alicia, puñal en mano, se disponía a dar el golpe final mientras el Sombrerero distraía a la guardia con explosivos de confeti.

La corona estaba a centímetros de sus manos, pero antes de que pudiera cantar victoria, el aire se volvió denso y pesado. El reloj del tiempo comenzó a girar frenéticamente en sentido contrario hasta fracturar el tiempo y desvanecer el cuerpo de Alicia como el humo.

Alicia apareció en el mismo callejón donde todo había comenzado, confundida y con el sabor del té amargo todavía en la boca (o de la hierba que había fumado), no pudo escapar de los guardias y mientras la llevaban, miró hacia el parque.

Por un segundo, creyó ver una sonrisa felina flotando entre las sombras de los árboles y escuchó la risa maníaca del Sombrerero susurrando en el viento: "Hasta la próxima hora del té, Alicia". Ella sonrió….sabía que, aunque la historia jamás sería contada como realmente sucedió, ya no era una simple chica mala de la calle; era la reina que casi fue, y estaba segura que en otro lugar alguien la esperaba….

 Otros relatos de Alicia en el blog de SINE DIE

 

30/1/26

 


Solamente tú, aunque no pueda verte, puedes acompañarme mientras logro entender este inevitable frío donde el tiempo no logra borrar las ausencias, pero me enseña a caminar a través de palabras nocturnas y melodías que no parecen una buena idea…

No es que lleve la cuenta, pero sin darme cuenta ya han pasado más de dos años y aunque la calma de la noche ya no aturde como antes, aprendo a continuar inventando pequeñas trampas al corazón, para que no despierte ante la amarga certeza de no sentir tu aliento a mi costado.

Por eso te hablo…te hablo cuando el mundo duerme y la madrugada es solo nuestra, tal como solía ser, para decirte una y otra vez, lo feliz que me hiciste… Te hablo en ese umbral donde la noche se rinde ante el amanecer, porque fuiste tú quien me enseñó que no hay oscuridad que no pueda compartirse.

Me diste una vida bella. Gracias por seguir mis sueños y por acompañarme a convertir todas mis sombras en luz… a subir mis montañas aun cuando tus pies no quisieran caminar...porque te hacia feliz, llegar conmigo al borde de la cima y ver nuestro horizonte desde arriba, sintiéndonos como el viento, libres y ligeros, pero siempre presentes, siempre juntos…

No te puedo mentir…esta noche me haces falta. Una falta física, un eco en el pecho que solo tu voz podría llenar. Pero mientras llega el momento de encontrarnos en algún otro paisaje, seguiré hablándote en la madrugada, sabiendo que, de alguna forma, me escuchas en mis interminables divagaciones..para no tener que despedirme..