20/6/26

Jueves de relatos...Inspirándonos

Este jueves se trata de realizar un relato basados en el comic The Sandman de Neil Gaiman sobre los siete Eternos, figuras que encarnan la fuerzas del universo...Personalmente, no lo he leído, pero me gusta el tema...a ver que sale y si quieren leer mas, busquen en el blog de Sylvia

Un hombre agonizaba bajo un cielo color ceniza. Ante él, desvaneciendo la realidad, emergió Sueño. No vestía sedas comunes, sino una túnica tejida con filamentos de noches olvidadas

—No quiero irme —suplicó el hombre, cuya alma titilaba como una vela exhausta—. Concédeme otra vida. Un deseo. Quiero ser un rey bendecido por el fuego del poder

Sueño, por razones solo suyas, asintió.

El hombre despertó en un trono de oro. Consiguió el poder que anhelaba, sin embargo, la corona trajo paranoia. Sus consejeros conspiraron; la sospecha lo volvió loco hasta el delirio, sus castillos fueron arrasados por la destrucción de la guerra  y terminó con una daga en el corazón.

Antes de que sus ojos se cerraran, el alma del hombre volvió a pedir:

—¡Me equivoqué! —lloró—. Hazme un artista, alguien que solo busque la belleza absoluta.

Sueño sopló arena fina y el lienzo cambió. Ahora era un pintor brillante. Pero la obsesión por la perfección se volvió un pozo de desesperación. Enloquecido al no alcanzar su ideal, quemó su propio taller en un brote de ira destructiva y pereció entre las llamas.

Siete veces expiró. Siete veces su alma regresó al nexo de los Hechiceros Eternos. Fue un erudito, un mendigo, un guerrero y un amante. Pero en cada nuevo tapiz, el resultado era matemáticamente trágico. Si pedía amor, el delirio de los celos lo consumía; si pedía paz, la destrucción tocaba su puerta.

En la séptima muerte, exhausto, miró a Sueño. A su lado, una figura ciega leía un libro enorme: Destino.

—¿Por qué me maldices? —preguntó el hombre, llorando—. ¿Por qué cada deseo me lleva a la tragedia?

Detrás de Sueño, una mujer de ojos muy hermosos y un ankh al cuello sonrió con ternura. Su magia era la más antigua: la quietud perfecta.

—No hay maldición —susurró Muerte, extendiendo sus manos pálidas—. Cambias el disfraz y el conjuro, pero tu alma siempre busca el mismo abismo. Tu deseo es el hilo, pero nosotros somos el telar.

El hombre miró el firmamento y comprendió. Aceptó la mano de Muerte y, por fin, dejó de desear.

27/5/26

Jueves de Relatos: Lo que las tazas no callan...

La primera vez que Clara escuchó hablar a una taza fue un martes lluvioso, mientras preparaba café para consolar el llanto de su vecina.

—Su  marido piensa romperle la nariz esta noche —susurró la taza azul con flores amarillas

Clara dejó caer la cuchara dentro del azúcar…Miró alrededor de su cocina diminuta y solo escuchó el sonido de la lluvia contra las ventanas.

—¿Quién dijo eso?

—Yo, querida. Y si vas a mirarme así, al menos lávame.

Clara pensó la comida le había caído mal y se fue a dormir

 Al día siguiente, la mujer apareció con el rostro lastimado y Clara comprendió que las tazas decían la verdad y la cocina empezó a hablarle más seguido. No todos los utensilios hablaban igual. Las cucharas eran chismosas, el microondas paranoico y el horno exageradamente dramático. Pero las tazas tenían un don especial: podían leer los pensamientos más profundos de quienes bebían café en ellas.

 Así, Clara comenzó a conocer secretos terribles escondidos detrás de sonrisas normales: mujeres maltratadas, amenazas, miedo y deseos desesperados de escapar.

Esa noche Clara no pudo dormir…tampoco los cuchillos.

—Podríamos cortarle los frenos del auto —propuso el cuchillo jamonero, siempre entusiasta.

—Eso no tiene sentido. Yo corto carne, no cables, imbécil —gruñó el cuchillo de chef.

—El triturador de basura podría encargarse del cuerpo —intervino el fregadero con orgullo.

—Nadie está hablando de cuerpos —dijo Clara.

Pero la verdad era que si…Con el tiempo, la cocina empezó a hacer algo más que escuchar. Cada utensilio aportaba ideas para “resolver problemas”. Los cuchillos planeaban accidentes, la tetera sabía infiltrarse en otras casas y el triturador de basura tenía opiniones inquietantes sobre cómo desaparecer evidencia. Poco a poco, varios hombres violentos comenzaron a morir en circunstancias absurdamente domésticas: caídas, fugas de gas, accidentes eléctricos. Todo parecía casual.

El único problema era el cuchillo francés que  siempre hablaba como si fuera un asesino profesional pero cuando veía sangre se desmayaba o cuando parecían un escuadrón demente, como la vez del cuerpo parcialmente licuado porque la licuadora entendió mal las instrucciones…o el congelador que se encariñaba con los cuerpos…

Lo peor era que Clara empezó a disfrutarlo…No las muertes, sino las conversaciones de su sindicato criminal delirante.

Todo iba funcionando perfectamente… hasta que una noche una vieja taza color crema leyó los pensamientos de una nueva visitante y por primera vez, la taza tuvo miedo.

—Ella no viene a pedir ayuda —susurró—. Ella viene por Clara.


SI CREEN QUE MI COCINA SE FUMO ALGO, PASEN A LAS OTRAS COCINAS QUE SE CONVOCARON EN EL BLOG DE TRACY


 

21/5/26

Jueves de relatos: Ausencia

 

Cuando el sol descendía soltando sus sombras, ella se sentaba en el viejo sillón de mimbre junto a la lámpara amarillenta y esperaba….no sabía exactamente qué esperaba…tal vez una risa entrando desde la cocina…un sonido de copas, algo, cualquier cosa capaz de romper aquella quietud que se había instalado como polvo sobre los muebles.

Había noches en que abría los armarios solo para sentir el olor antiguo de la ropa guardada. Otras veces recorría con los dedos fotografías descoloridas donde aparecían playas, hoteles sin lujos en medio de carreteras infinitas y fiestas…esas que nunca parecían terminar y donde podía ver esos ojos brillantes y ahora ausentes...

Bailaba sobre mesas improvisadas.
Cantaba desafinando.
Llenaba la casa de amigos.
Decía “sí” a cualquier viaje aunque no hubiera dinero suficiente.
Dormía poco.
Reía fuerte…

Qué extraña se volvía ahora esa ausencia.

Porque no dolía como duele la muerte; dolía como duelen las ciudades demolidas. Como cuando uno regresa al lugar donde fue feliz y encuentra solamente ruinas cubiertas de hierba. Algunas madrugadas ella caminaba hasta el espejo del pasillo y se observaba largo rato, intentando descubrir en qué momento aquella persona comenzó a desaparecer.

Tal vez ocurrió lentamente.

Entre las despedidas.
Entre las cunas vacías.
Entre las mudanzas.
Entre los años dedicados a cuidar un amor bueno y verdadero que la sostuvo hasta el último invierno.

Pero la verdad era otra…La ausencia había comenzado mucho antes…Mucho antes de la viudez…Mucho antes del silencio, porque quien realmente se había ido era aquella mujer luminosa que corría descalza hacia el mar, la que organizaba fiestas improvisadas con vino barato y canciones eternas, la que hacía maletas en una hora y partía sin miedo hacia cualquier horizonte.

Ahora solo quedaba esta mujer serena, envuelta en mantas, acomodando recuerdos en cajones, mientras afuera el mundo continuaba girando sin ella.

Y, sin embargo, algunas tardes, cuando el viento movía apenas las cortinas y la luz dorada del atardecer tocaba el sillón vacío frente al suyo, juraba ver regresar a la gitana que fue...joven...invencible...riendo otra vez desde algún rincón intacto del tiempo.


mas relatos de Ausencias en el blog de Campirela

15/5/26

Jueves de relatos: ...entre hojas de hierba

 


La mujer caminaba cada mañana por el sendero detrás de la casa, allí donde la hierba alta se movía como un mar pequeño bajo el viento contrastando con el vaivén de  su cabellera…Iba despacio, dejando que el sol le calentara los adoloridos huesos y mientras observaba los árboles, pensaba en las mujeres de su sangre.

Pensaba en su madre, que había vivido desde niña y jugado junto al río…pensaba en ella misma, joven alguna vez, corriendo descalza entre la hierba, escuchando las primeras palabras de amor...y en su hija, con las manos llenas de futuro y en la niña que pronto sería madre como ellas...

A veces se detenía para tocar las flores silvestres porque creía que cada pétalo guardaba parte de su historia….que cada hoja, le contaba en lenguas antiguas, los pasos de su linaje. Entonces levantaba la vista y sonreía.

Porque comprendía que la vida no avanzaba en línea recta: crecía como la hierba, extendiéndose silenciosa, generación tras generación, unida por raíces invisibles.

Una tarde de cielo dorado, su nieta caminó con ella.

-         Abuela, tengo miedo de no saber cuidar bien a mi hijo.

La mujer arrancó una pequeña hoja verde y la colocó en la palma de la muchacha.

-          Mira la hierba. Nadie le enseña a crecer hacia la luz.

Caminaron juntas mientras el viento agitaba el campo entero como una respiración inmensa. Y la mujer sintió, en lo más profundo de su pecho, que las mujeres de su familia eran como estaciones de un mismo árbol y en medio del paisaje levantaba la vista para ver el sol donde sabía estaba su corazón…

         Entonces comprendió aquello que el paisaje llevaba años intentando decirle: ningún amor desaparece; solo cambia de manos, de voz, de ojos…

Y mientras el atardecer cubría el campo, ella sintió que toda su familia caminaba junto a ella….los que estuvieron, los que estaban y los que aún no nacían, mezclados con el viento, con la tierra húmeda y con la hierba interminable del mundo, extrañando en medio de una canción…mirando donde tenía que mirar...

Relato inspirado en la frase: "Si quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se pasea.."del libro Hojas de hierba de Walt Whitman. Mas aportes similares en la página de Neogeminis.

29/3/26

Jueves de relato: Una imagen, dos palabras...


 Habitaba ella en un rincón donde el tiempo parecía haberse detenido, una silueta de plata moviéndose entre sombras de terciopelo. Era una soñadora de horizontes lejanos, alguien que guardaba en su pecho el anhelo de una luz que disipara la oscuridad de sus días solitarios. En su misticismo, creía leer en las estrellas la llegada de un redentor, un caballero de promesas doradas que la rescataría de su propio aislamiento.

Cuando él apareció, traía el aroma del incienso y la seguridad de los mapas antiguos. Ella, con la confianza ciega de quien ha esperado una vida entera, puso su mano sobre la suya y lo siguió hacia lo desconocido, creyendo que cada paso la alejaba de su penumbra.

Pero la luz del guía era, en realidad, un fuego fatuo. En la orilla de un estanque de aguas putrefactas, el hechizo se rompió con el frío metal de la traición. Sin una palabra, él se marchó, dejándola atrás como una margarita arrancada y pisoteada, cuyos pétalos amarillos ahora flotaban, marchitos y humillados, sobre el fango negro de la indiferencia.

Allí, bajo la mirada impasible de una luna de ceniza, la joven comprendió que el rescate prometido no era más que una condena disfrazada. En el eco de su propio llanto, resonó una verdad amarga:

"Pobre y cruel salvataje, que un día te ofreció el cielo y hoy solo inmundicias te deja...los ángeles nunca saben que es hora para cerrar el libro y declinar con gracia...navega..navega lejos..las ondas nunca vuelven..."

Más sobre este tipo de relatos con imagenes y dos palabras en el blog de Neogeminis.

 

Nota: Ripples, fue lanzada en 1976 en el álbum de Génesis A Trick of the Tail, siendo una de las primeras grabaciones donde Phil Collins asumió la voz principal y desde que la escuché me enamoré de ella…recuerdo que venía de la piscina y le quite el cassette a mi amigo para escucharla en mi casa..pero que jamás le devolvi... El tema habla sobre el envejecimiento, la belleza pasajera y el paso del tiempo, utilizando la metáfora de las ondas en el agua…han pasado 50 años y sigo sintiendo lo mismo que sentí aquella vez…y eso que ahora si ya las ondas pasaron variasss veces...Todo se va, aunque lo querramos evitar, todo se marcha, pero los buenos momentos quedan...

6/3/26

Jueves de relato: Los colores de mi yo real

 


Mis colores no son los de la mañana, sino del momento justo en que la noche reclama su imperio sagrado, ese interminable segundo cuando el ocaso finalmente roza el infinito y los colores dejan de ser simples pigmentos para convertirse en la voz entre lo terrenal y lo eterno…

No es una luz que ilumina, sino una luz que confiesa...No son colores claros, sino más bien un despliegue de tonos profundos entre misteriosos carmines y el ámbar crepuscular del último aliento del sol… No es el rojo vibrante del mediodía, sino un tono profundo, casi aterciopelado, que sangra dulcemente sobre la línea del mundo…es el color de la entrega, de la pasión que se sabe memoria y que se resiste a morir sin antes encender el cielo…

Es del ambarino destello, esa bruma crepuscular, donde no existe el miedo y el roce de los sueños empiezan a buscar tu nombre... Esas últimas chispas que saltan del sol moribundo, un naranja encendido que parece el aliento del mundo, convirtiendo cada partícula de aire en un rastro de polvo de estrellas a medida que los colores de la noche se profundizan y se rinden a su abrazo…

Y en medio de todo ese ocaso, la noche es Ley, el amor no se dice, pero se respira …es el momento en que los colores del atardecer tardío que traigo conmigo, encuentran su eco y alzan el vuelo en medio de puntos suspendidos y mi bostezo, como un estallido de silencios, despierta a las estrellas dormidas, pintando mi verdadero yo en el lienzo del universo

Siento cómo mis bordes se desdibujan, cómo la solidez de mi historia se rinde ante la bruma que asciende, se funde con el aire y mi sangre se tiñe del ámbar que agoniza sobre los tejados…En este instante, el tiempo se dobla, las horas se rinden ante la majestuosidad de lo efímero y logro dejar de ser yo para fundirme en un magnifico sueño que me hace comprender que todo pasa, la noche cae y el sol vuelve... pero solo los sueños, efímeros y perfectos, conocen la verdadera eternidad

Este jueves, Roselia nos propone describirnos con el color que nos identifica, y no lo dude un momento…Los colores de mi yo son esos que se asoman a la ultima hora del día, antes que llegue la noche...Estoy más que segura que los relatos de este jueves serán muy coloridos