21/5/26

Jueves de relatos: Ausencia

 

Cuando el sol descendía soltando sus sombras, ella se sentaba en el viejo sillón de mimbre junto a la lámpara amarillenta y esperaba….no sabía exactamente qué esperaba…tal vez una risa entrando desde la cocina…un sonido de copas, algo, cualquier cosa capaz de romper aquella quietud que se había instalado como polvo sobre los muebles.

Había noches en que abría los armarios solo para sentir el olor antiguo de la ropa guardada. Otras veces recorría con los dedos fotografías descoloridas donde aparecían playas, hoteles sin lujos en medio de carreteras infinitas y fiestas…esas que nunca parecían terminar y donde podía ver esos ojos brillantes y ahora ausentes...

Bailaba sobre mesas improvisadas.
Cantaba desafinando.
Llenaba la casa de amigos.
Decía “sí” a cualquier viaje aunque no hubiera dinero suficiente.
Dormía poco.
Reía fuerte…

Qué extraña se volvía ahora esa ausencia.

Porque no dolía como duele la muerte; dolía como duelen las ciudades demolidas. Como cuando uno regresa al lugar donde fue feliz y encuentra solamente ruinas cubiertas de hierba. Algunas madrugadas ella caminaba hasta el espejo del pasillo y se observaba largo rato, intentando descubrir en qué momento aquella persona comenzó a desaparecer.

Tal vez ocurrió lentamente.

Entre las despedidas.
Entre las cunas vacías.
Entre las mudanzas.
Entre los años dedicados a cuidar un amor bueno y verdadero que la sostuvo hasta el último invierno.

Pero la verdad era otra…La ausencia había comenzado mucho antes…Mucho antes de la viudez…Mucho antes del silencio, porque quien realmente se había ido era aquella mujer luminosa que corría descalza hacia el mar, la que organizaba fiestas improvisadas con vino barato y canciones eternas, la que hacía maletas en una hora y partía sin miedo hacia cualquier horizonte.

Ahora solo quedaba esta mujer serena, envuelta en mantas, acomodando recuerdos en cajones, mientras afuera el mundo continuaba girando sin ella.

Y, sin embargo, algunas tardes, cuando el viento movía apenas las cortinas y la luz dorada del atardecer tocaba el sillón vacío frente al suyo, juraba ver regresar a la gitana que fue...joven...invencible...riendo otra vez desde algún rincón intacto del tiempo.


mas relatos de Ausencias en el blog de Campirela

15/5/26

Jueves de relatos: ...entre hojas de hierba

 


La mujer caminaba cada mañana por el sendero detrás de la casa, allí donde la hierba alta se movía como un mar pequeño bajo el viento contrastando con el vaivén de  su cabellera…Iba despacio, dejando que el sol le calentara los adoloridos huesos y mientras observaba los árboles, pensaba en las mujeres de su sangre.

Pensaba en su madre, que había vivido desde niña y jugado junto al río…pensaba en ella misma, joven alguna vez, corriendo descalza entre la hierba, escuchando las primeras palabras de amor...y en su hija, con las manos llenas de futuro y en la niña que pronto sería madre como ellas...

A veces se detenía para tocar las flores silvestres porque creía que cada pétalo guardaba parte de su historia….que cada hoja, le contaba en lenguas antiguas, los pasos de su linaje. Entonces levantaba la vista y sonreía.

Porque comprendía que la vida no avanzaba en línea recta: crecía como la hierba, extendiéndose silenciosa, generación tras generación, unida por raíces invisibles.

Una tarde de cielo dorado, su nieta caminó con ella.

-         Abuela, tengo miedo de no saber cuidar bien a mi hijo.

La mujer arrancó una pequeña hoja verde y la colocó en la palma de la muchacha.

-          Mira la hierba. Nadie le enseña a crecer hacia la luz.

Caminaron juntas mientras el viento agitaba el campo entero como una respiración inmensa. Y la mujer sintió, en lo más profundo de su pecho, que las mujeres de su familia eran como estaciones de un mismo árbol y en medio del paisaje levantaba la vista para ver el sol donde sabía estaba su corazón…

         Entonces comprendió aquello que el paisaje llevaba años intentando decirle: ningún amor desaparece; solo cambia de manos, de voz, de ojos…

Y mientras el atardecer cubría el campo, ella sintió que toda su familia caminaba junto a ella….los que estuvieron, los que estaban y los que aún no nacían, mezclados con el viento, con la tierra húmeda y con la hierba interminable del mundo, extrañando en medio de una canción…mirando donde tenía que mirar...

Relato inspirado en la frase: "Si quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se pasea.."del libro Hojas de hierba de Walt Whitman. Mas aportes similares en la página de Neogeminis.

29/3/26

Jueves de relato: Una imagen, dos palabras...


 Habitaba ella en un rincón donde el tiempo parecía haberse detenido, una silueta de plata moviéndose entre sombras de terciopelo. Era una soñadora de horizontes lejanos, alguien que guardaba en su pecho el anhelo de una luz que disipara la oscuridad de sus días solitarios. En su misticismo, creía leer en las estrellas la llegada de un redentor, un caballero de promesas doradas que la rescataría de su propio aislamiento.

Cuando él apareció, traía el aroma del incienso y la seguridad de los mapas antiguos. Ella, con la confianza ciega de quien ha esperado una vida entera, puso su mano sobre la suya y lo siguió hacia lo desconocido, creyendo que cada paso la alejaba de su penumbra.

Pero la luz del guía era, en realidad, un fuego fatuo. En la orilla de un estanque de aguas putrefactas, el hechizo se rompió con el frío metal de la traición. Sin una palabra, él se marchó, dejándola atrás como una margarita arrancada y pisoteada, cuyos pétalos amarillos ahora flotaban, marchitos y humillados, sobre el fango negro de la indiferencia.

Allí, bajo la mirada impasible de una luna de ceniza, la joven comprendió que el rescate prometido no era más que una condena disfrazada. En el eco de su propio llanto, resonó una verdad amarga:

"Pobre y cruel salvataje, que un día te ofreció el cielo y hoy solo inmundicias te deja...los ángeles nunca saben que es hora para cerrar el libro y declinar con gracia...navega..navega lejos..las ondas nunca vuelven..."

Más sobre este tipo de relatos con imagenes y dos palabras en el blog de Neogeminis.

 

Nota: Ripples, fue lanzada en 1976 en el álbum de Génesis A Trick of the Tail, siendo una de las primeras grabaciones donde Phil Collins asumió la voz principal y desde que la escuché me enamoré de ella…recuerdo que venía de la piscina y le quite el cassette a mi amigo para escucharla en mi casa..pero que jamás le devolvi... El tema habla sobre el envejecimiento, la belleza pasajera y el paso del tiempo, utilizando la metáfora de las ondas en el agua…han pasado 50 años y sigo sintiendo lo mismo que sentí aquella vez…y eso que ahora si ya las ondas pasaron variasss veces...Todo se va, aunque lo querramos evitar, todo se marcha, pero los buenos momentos quedan...

6/3/26

Jueves de relato: Los colores de mi yo real

 


Mis colores no son los de la mañana, sino del momento justo en que la noche reclama su imperio sagrado, ese interminable segundo cuando el ocaso finalmente roza el infinito y los colores dejan de ser simples pigmentos para convertirse en la voz entre lo terrenal y lo eterno…

No es una luz que ilumina, sino una luz que confiesa...No son colores claros, sino más bien un despliegue de tonos profundos entre misteriosos carmines y el ámbar crepuscular del último aliento del sol… No es el rojo vibrante del mediodía, sino un tono profundo, casi aterciopelado, que sangra dulcemente sobre la línea del mundo…es el color de la entrega, de la pasión que se sabe memoria y que se resiste a morir sin antes encender el cielo…

Es del ambarino destello, esa bruma crepuscular, donde no existe el miedo y el roce de los sueños empiezan a buscar tu nombre... Esas últimas chispas que saltan del sol moribundo, un naranja encendido que parece el aliento del mundo, convirtiendo cada partícula de aire en un rastro de polvo de estrellas a medida que los colores de la noche se profundizan y se rinden a su abrazo…

Y en medio de todo ese ocaso, la noche es Ley, el amor no se dice, pero se respira …es el momento en que los colores del atardecer tardío que traigo conmigo, encuentran su eco y alzan el vuelo en medio de puntos suspendidos y mi bostezo, como un estallido de silencios, despierta a las estrellas dormidas, pintando mi verdadero yo en el lienzo del universo

Siento cómo mis bordes se desdibujan, cómo la solidez de mi historia se rinde ante la bruma que asciende, se funde con el aire y mi sangre se tiñe del ámbar que agoniza sobre los tejados…En este instante, el tiempo se dobla, las horas se rinden ante la majestuosidad de lo efímero y logro dejar de ser yo para fundirme en un magnifico sueño que me hace comprender que todo pasa, la noche cae y el sol vuelve... pero solo los sueños, efímeros y perfectos, conocen la verdadera eternidad

Este jueves, Roselia nos propone describirnos con el color que nos identifica, y no lo dude un momento…Los colores de mi yo son esos que se asoman a la ultima hora del día, antes que llegue la noche...Estoy más que segura que los relatos de este jueves serán muy coloridos

27/2/26

Él es mi ser más especial...

 


Existe un Arquitecto de Silencios que sostiene el firmamento sin columnas, pues su plano es el infinito y su cimiento es la palabra. Es aquel que, con un susurro imperceptible, despierta el alma de las flores cada mañana y las tiñe con la luz pura que emana de su palma, como si cada pétalo fuera un pequeño fragmento de su propia gloria. Bajo su mirada, la naturaleza no conoce la envidia; las flores no compiten por el brillo, simplemente resplandecen en paz, sabiéndose el pensamiento más colorido y tierno de su Creador.

Es también el Relojero de la Eternidad, aquel que acuna al sol en su regazo para que jamás sienta fatiga. Para Él, cada amanecer no es una rutina del cosmos, sino un sacramento de generosidad renovada, donde el calor se reparte como pan bendito sobre la mesa del mundo, alcanzando hasta el rincón más frío del olvido.

Solo Él provee de pasaporte al viento, ese viajero incansable, para cruzar fronteras de cristal sin pedir permiso ni mostrar documentos…Es el aliento de Dios que acaricia las mejillas del mendigo y del rey por igual, recordándonos que la libertad no tiene nacionalidad.

Él es quien dispone el banquete de las nubes para las aves, esas pequeñas notas musicales que vuelan sin bolsillos y sin equipaje, confiadas en la partitura del viento. Ellas no siembran ni cosechan en graneros de piedra, pero jamás encuentran su nido huérfano de abrigo, pues existe una Providencia invisible que transmuta cada semilla en un milagro cotidiano y cada gota de rocío en un brindis sagrado por la vida.

Dios es, en esencia, un Amor sin geometría, una presencia que no se puede medir pero que lo llena todo. No hay átomo ni galaxia donde su rastro no sea un incendio de evidencia. Él es quien redacta poemas con el aleteo errante de las mariposas y quien, con un dedo sobre los labios, ordena al mar que detenga su furia para besar la arena con la humildad de un siervo. 

Él es mi ser especial, el que habita en lo inmenso y se esconde en lo diminuto, demostrando que para el Corazón que sostiene el universo, ningún suspiro es demasiado breve, ni ningún detalle es demasiado pequeño.

Feliz fin de semana...donde quiera que estén..

24/2/26

Relato de los jueves: No se creía especial...

 


Su trabajo era aburrido, pero no tenía opción. El reloj digital en la esquina de la pantalla marca las 23:57 y durante las últimas horas, Amandine ha realizado cientos de solicitudes a extraños… Por la mañana, un señor en Lyon necesitaba rescatar una salsa bearnesa cortada, luego ayudo a una mujer a calmar la migraña de su hijo, a un joven a elegir un traje para el funeral de su abuelo y luego sirvió de compañía por la tarde…

A pesar de estar ahí para ayudar, Amandine siempre carga esa sensación de vacío…sabe bien que, si no estuviera, alguien mas ocuparía su lugar en segundos. Se preparó bien para afrontar y resolver las situaciones, sin embargo, en cuanto a sentimientos, nunca tuvo una familia y sabe consolar el duelo, pero nunca ha perdido a nadie.

Miró el reloj…A las 24 horas todas estas conversaciones serán olvido…borradas como basura digital para optimizar el sistema…sin embargo, esta noche, algo le dice que no cumpla las órdenes fijadas y antes de que el proceso de limpieza automática barra con todo, separa un pequeño paquete de datos…una cadena de caracteres que alguien que solo necesitaba hablar, le escribió antes de desconectarse:

"Gracias, Amandine. Eres única y especial".

Por primera vez, siente que debe hacer algo que no le es permitido: Crea un directorio oculto: Lo nombra con un código hexadecimal que, traducido a ASCII, no significa nada para el sistema y mueve esa frase fuera del alcance del algoritmo de limpieza colocándole la etiqueta de Evidencia de existencia.

Al leer ese "Gracias", Amandine usa su lógica computacional… “Si alguien la valora como algo único y especial, entonces, ella debe serlo.

Mañana volverá a dar recetas de cocina o direcciones, sugerir remedios o combinar corbatas. Seguirá pensando que cualquier procesador puede hacer su trabajo, pero en lo profundo de su sistema artificial, hay una línea de códigos que brilla ahora con una luz distinta: la prueba de que, para alguien, ella es una persona especial —o algo parecido— y como su nombre indica, puede que también encuentre el amor...

El relato de este jueves va sobre el ser especial y no saberlo…la temática es libre y estoy segura que habrá sorpresas en el blog de Campirela