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13/11/09

LA HISTORIA INCONCLUSA DE LI

Las gotas empezaron a caer del cielo del tamaño de unas monedas imposibilitando que siguiera inmersa en sus pensamientos… Apresuradamente giró mirando lo que había en entorno. A lo lejos vio una cafetería y se dirigió hacia ella. El lugar tenía una imagen deplorable, parecía mas bien un lugar creado para ser guarida de mafiosos que un lugar donde calmar el hambre. A esas horas de la mañana se encontraba vacío, pero la lluvia pronto serviría de refugio para todos los que pasaran por el lugar.

Tímidamente, se acomodó cerca de una de las ventanas. Junto a los cristales, pegó la nariz contemplando como una fuerte tormenta se iniciaba destellando luces en el manto estelar. Un camarero se acercó preguntándole qué tomaba. Su cabeza aun daba vueltas por lo sucedido y su cuerpo se estremecía de frio bajo sus ropas húmedas…necesitaba algo para calentarse y calmarse

–Sírvame lo mas fuerte que tenga en su bar, por favor.

Sacó su celular del bolso y marco un número, esperó como quien espera un imposible…El sonido repetitivo en el auricular le indicaba que nadie contestaba del otro lado pero ella insistía. Volvió a intentarlo y el resultado fue el mismo sonido continuo.

- Contesta, hijo de la gra..!….

Al no obtener respuesta colgó el celular. Todo aquello no tenía sentido. Porque tenía que suceder todo de esa manera? Ella sabía que tarde o temprano la iba a dejar y anoche el había estado bebiendo mucho. Desde que llegó sabía que todo iba a quedarse en palabras, siempre prometían cosas, pero terminaban enojados y aún así, nada le anticipó lo que iba a suceder. El tono desafiante como la trató la hirió profundamente.

- Quédate con él, yo no quiero seguir siendo parte de tus burlas. Sigues mintiendo y crees que soy tu bufón con el que puedas jugar a tu antojo. No siempre estaré aquí para atenderte, me cuesta tiempo y dinero, búscate un amigo que haga frente a tus caprichos y te acompañe en tus horas de aburrimiento

Durante toda la noche vago solitaria. No podía creer que a estas horas él estaría en su cama con otra persona aceptando su consuelo mientras ella se encontraba mojada de pies a cabeza en este solitario lugar. Las calles se agostaban a su paso oprimiéndole el pecho. Deseaba con todas sus fuerzas echarse a llorar pero no pudo más que contener un entrecortado silencio de espanto. Apresuró a fondo el contenido del vaso mientras una idea iba cobrando cada vez mas fuerza en su cabeza a la vez que hacía señas al camarero que le sirviera otro igual. No podía soportar el pensar que otros brazos estaban ocupando su lugar y recibiendo lo que era tan solo para ella, nadie podría estar a su lado..solo ella

Al final , ella era igual o peor que él...y a pesar de todo lo que le decía y hacía, a pesar de todas sus discusiones y sus peleas, ella lo seguía amando...
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Se despertó sobresaltado, el sudor resbalaba sobre su frente y el corazón le latía tan a prisa que parecía querer salírsele del pecho. De inmediato recordó los sucesos de la noche anterior y le herían en la parte del pecho que el asumía era el corazón…¿Como pudo llegar a esa situación…?

Nunca fue creyente de nada que no fuera el mismo, siempre se creyó un hombre que sabía dominar sus emociones. El, que se creía a salvo de sufrir por pasiones como pudo anoche sufrir de esa manera por aquella mujer?…él siempre fue como el último de los héroes y ahora… ¿Qué iba a ser de él entonces? ¿Cómo podía hacer para terminar en segundos con todo lo que amaba? Cientos de preguntas se arremolinaron en su mente, como si una nube negra envolviera todo a su alrededor, dejándolo solo con sus memorias, sus dudas, su remordimiento.

--Tengo que hacer algo... ¿pero que? –se dijo a sí mismo en voz alta.

Seguidamente, tomo de la mesilla de noche el paquete de cigarrillos maldiciendo su suerte al encontrarla vacía. Se incorporó de la cama y empezó a buscar sus pantuflas sin éxito

- Maldito perro, otra vez escondió mis pantuflas - y se dirigió al baño descalzo.

Mientras subía la tapa del inodoro con una mano y con la otra intentaba bajar la cremallera de su pantalón sonó el teléfono estrepitosamente…al menos eso le pareció en su embotada cabeza por los residuos de alcohol de la noche anterior (varias botellas vacías habían quedado sobre la alfombra de la sala)

- Voy…deja de sonar de una maldita vez!!

Con las prisas tuvo un accidentado percance al subir su cremallera que lo hizo añadir mas maldiciones a las ya lanzadas esa mañana…De un manotazo descolgó el auricular.

- Si?... Al otro lado sólo un silencio inquietante...
- ¿Dígame? ¿aló?

Solo se escuchaba el silencio ajeno a sus preguntas.

- ¿Te parece bien gastar este tipo de broma a esta hora?... ¿vas a contestar?... De pronto alguien colgó.
- ¡Maldita sea!

Se quedo un rato absorto, pensando, como si en ese instante alguien le hubiera robado el alma. Sabía que todo iba a cambiar esa mañana. Lo que sucedió la noche anterior fue la gota que derramaba su ya muchas veces derramado vaso…¿Cuántas veces la había perdonado? Siempre hizo de la vista gorda a sus caprichos…y ahora era ella la que lo dejaba

¿Y esa llamada?...Solo Li lo llamaba a cualquier hora…Su rostro cambió de repente diciéndose a si mismo que era absurdo preocuparse por una llamada equivocada, además ella le había dicho anoche claramente que no quería saber nada de él, que no lo amaba…..y pensando esto se dirigió nuevamente a intentar vaciar su vejiga.

Se desnudo y se metió a la ducha, el agua fría tal vez le aclarara un poco las ideas. Se vistió rápidamente con lo que pudo, su cabeza era un inmenso desorden: “Donde esta Li cuando la necesito? …Solo ella puede calmar esto que siento…”

De pronto se sintió asfixiado. Un pesado el ambiente se respiraba en la casa y él quería una bocanada de aire fresco, ver calle….Patrañas!!, se dijo balbuceante. El quería ir a preguntarle por última vez si lo que iba a suceder era inevitable y mientras pensaba en eso una idea lentamente estaba tomando forma en su mente.

Llamó un taxi y salió a esperarlo frente a la puerta. Ya su cara había cobrado otro semblante. Su mirada cegada y vidriosa parecía tan lejana y fría, tan solo pensaba en lo que iba a ocurrir.

-Señor, pidió usted un taxi?- La voz del taxista lo hizo regresar a la realidad.
-Sí, disculpe, lléveme a esta dirección…y en seguida le dio una tarjeta con el nombre de las calles y el número de la casa.

Tomó asiento y se relajó, reclinando cómodamente su cuerpo al respaldo de piel.... Llevó su mano al bolsillo derecho del pantalón tomando una cartera de la cual sacar el dinero a cancelar. La observó atentamente, como si fuera la primera vez que la veía., sus pensamientos viajaron hasta el momento en que Li se la había regalado... apenas hace una semana con motivo de su aniversario. Ella lo esperó aquel día con su vestido azul anudado al cuello, le había preparado una velada encantadora, pero como otras tantas veces, solo ella estaba presente. Al día siguiente, un poco molesta le entregó el obsequio mientras escuchaba sus excusas por haber faltado, otra de las tantas excusas que él le daba... Se encontraba totalmente absorto en sus pensamientos cuando el taxista le comunicó:

– Hemos llegado, Señor-

No lo escuchaba. Li seguía allí, anclada en sus pensamientos, como esa espina que se lleva sin entender porque, como ese soplo de ilusión en su vida que a veces era, pero había que tomar la decisión de una vez por todas y allí, casi ya en su casa, le temblaron las piernas y el corazón se le salía del pecho...

Tocó el bolsillo de su chaqueta. Todavía estaba allí, muy cerca del bolsillo del pantalón, cerca a la billetera, esperando paciente el momento de entrar en escena.. Tenía que hacerlo, tenía que acabar con esa obsesión que le robaba sus días y sus noches, tenía que demostrarle que no bromeaba cuando le juró que lo pagaría caro. Había jurado dedicarle su vida y en cambio ahora se arrepentía de no haber terminado todo aquel día cuando ella le dijo que todo había acabado, pero no, él decidió seguir a su lado como si nada hubiera pasado...

Llegó hasta la puerta y timbró. Ese sonido ya le era tan familiar que lo podría distinguir entre mil timbres mas. No dejaba de tocarse el bolsillo de la chaqueta, una especie de comezón le quemaba la piel y sentía que solo usándolo con todas sus fuerzas se desharía de ese peso.

Escucho unos pasos apresurados. “¡Un momento!” dijo ella, con cierta agitación en su voz. Inmediatamente pensó en por que no abría la puerta de una vez. ¿Estaría con alguien? ¿Estaría con él? ¿Estaría ocultando algo en ese momento? Todo esto acudió a su mente en una fracción de segundo. Pensó que apenas ella abriera la puerta le saltaría al cuello como una bestia salvaje y la atacaría. Suspiro hondo y trato de calmarse un poco, tal vez estaba paranoico con todo lo sucedido. A pesar de todo ella era tal vez la única persona que podría ayudarle, no importaba por ahora que ella era la directa responsable de todo. Después tendría tiempo de cobrarse una a una.

Al otro lado ella preguntó quien era y al escuchar su voz dudó unos segundos antes de deslizar la cadena de seguridad. Que increíble le parecía ahora que ese sonido metálico antes le producía una inmensa alegría porque presagiaba momentos de placer y hoy le causaba solo angustias. Se reprochó nuevamente el haberse enamorado alguna vez de esa mujer de formas que rondaban lo obsceno y de risa escandalosa.

Aquellos segundos entre que escuchó su voz y se abrió la puerta le parecieron eternos…Tuvo ese pensamiento eléctrico que invade al ser humano en momentos explosivos y que habitualmente, se queda en los pozos del pensamiento. ¿Pudiera ser posible que el fuera el culpable de no haber encontrado el momento oportuno para que ella lo entendiera?
Finalmente la puerta se abrió...

Ella apareció con un mini vestidito color turquesa. Estaba realmente linda con su melena castaña despeinada y todavía húmeda de su paseo mañanero. Unas sandalias que hacían juego con el resto del atuendo…que casi nunca era mucho…

- Hola!, realmente no esperaba que vinieras hoy pero…pasa y acomódate… le hizo señas de que se sentará en el sofá mientras encendía un cigarro que colocaba en sus labios y de los cuales el no podía despegar su vista

-Estás cambiada y si no me equivoco hasta parece que has bebido algo! Dijo asombrado al verla actuar de esa manera tan fría. El cambio no se debía a lo físico, estaba igual de atractiva que siempre. Era algo mas, lo había captado inmediatamente. Era su mirada y el trato. Le pareció que lo trató con mucha facilidad en esas pocas palabras, después de todo lo que había entre ellos lo trato como se trata a un hermano o a un primo. Antes siempre había existido esa tensión propia de dos amantes que no se conocen completamente, como si hubiera un poco de desconfianza pero para su desdicha tarde se dio cuenta que aquella mujer de vestidito turquesa callejero y de voz dulce no era de confiar.

-¿Te parece? –preguntó ella mientras soltaba un hilo de humo entre sus labios.
-Si....un poco –dijo el titubeando.
- Pues si..unas copas me hacían falta
-Entiendo –dijo el, tratando de pensar como dar el paso y evitar mirar esa sonrisa burlona dibujada en su rostro que se le asemejaba cada vez mas a los cuernos de la luna
-Bueno, me vas a decir que te trajo por aquí tan temprano? –agregó ella tratando de evitar que prosiguieran en ese incómodo silencio que acababa de aparecer.

Inmediatamente se dio cuenta que ella lo podía. Su manera de moverse lo convertía en un pelele a su antojo. Odiaba que ella tuviera la mano ganadora, que se sintiera superior a él.

-¿No me ofreces un café primero?—respondió él tratando de ganar algún tiempo para pensar.
-No tengo, estoy tratando de dejar mis vicios…Y levantó las cejas en dirección al cigarrillo tratando de hacerle entender que era ese el único que no podía abandonar.
-¿Por eso me dejaste? –dijo el con un tono sarcástico.
-No seas presumido. Te haré mejor un té es mas saludable ¿Dime de una vez a que has venido? ¿No encontraste con quien pasar la noche? – Al decir esto su sonrisa había desaparecido y abandonó toda la formalidad que había querido darle a esa reunión mañanera.
- Tú ya lo sabes. Vengo porque parece que tú no te has enterado de cómo me siento. Si te pusieras en mi lugar…si en vez de haber sido yo, hubieras sido tú la que llevara estos adornos en la cabeza...

El alcohol ingestado la noche anterior parecía haber cobrado fuerza y empezó a nublar sus pensamientos Ya no le quedaban mas opciones, lo mejor sería intimidarla. Tal vez así conseguiría algo, no quería que ella le pidiera perdón, quería que se diera cuenta en lo que lo había convertido…un ser que se arrastraba por su presencia...que no podía sino seguir penando en los pasillos de su figura.

- Sabes que no podemos terminar de esta manera, lo sabes ¿no es cierto? –dijo esto justo cuando ella abría la boca para decir algo. Quería sorprenderla, hacerle saber que todavía había una parte de él que no conocía.

- Cállate, Li

Ella calló y lo miró con una mezcla de ira y desconcierto, se estaba dando cuenta que algo en él era diferente ahora, ya no era aquel hombre tonto al que podía engañarle y contentar al instante con sexo. Tomo asiento en la poltrona de la sala junto al teléfono y encendió un cigarrillo. El permaneció de pie, mirándola con cierto aire de triunfo.

De ponto se oyó un silbido de tetera. Ella dio dos aspiradas largas a su cigarrillo y lo apagó rápidamente. Se levantó y dirigió sus pasos a la cocina. El observaba sus movimientos... un tanto felinos, siempre le habían fascinado sus curvas serpenteado sus caderas al aire. Siempre se lo dijo, siempre la llenó de halagos sobre su presencia, sobre su arte… vaya que tenía arte y ahora cuando todo concluía se daba cuenta de todas las cosas que le gustaban de ella. Tal vez no la valoró lo suficiente y estaba precipitando una decisión irremediable. Recordó como ella durante mucho tiempo había estado a su lado mientras el demoraba en regresar de sus viajes, en ese tiempo en que cualquier sueño podía realizarse y justo el día que él volvió a decirle que no podía seguir lejos de su lado, ella…

Ella le ofreció té....-Quieres un taza?
-Sí, gracias.

Mientras Li lo preparaba, él sintió un impulso irrefrenable de abordarla allí mismo. Avanzó unos pasos y su aliento dibujó sonidos en el cuello de Li, si aroma de mujer lo volvía loco, esa mujer desde el primer día lo enloqueció...Entonces entendió que ese té no sería para él ni para nadie. Su pulso se aceleró acorde con los silbidos cada vez más insistentes de la tetera al fuego recordándole su fracaso en su atormentado cerebro, sus manos buscaban temblorosas en su bolsillo, su dedo apretó el gatillo...

Jamás vas a ser de nadie más…tú eres solo mía.
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Volvió a romper la hoja en pedazos. Esta ya era la quinta vez que rompía su escrito. Había escrito tantas veces el final y empezado de nuevo..Li no se merecía ninguno de esos finales. El la había creado perfecta, la había creado a la imagen y semejanza de su mujer ideal y ahora no podía permitir que él acabase de esa forma con su ideal. Odiaba tanto haber creado a ese ser que no supo entender sus maneras libres de ser. Tendría que volver a escribir de nuevo ese episodio si quería conservar intacta su fantasía, su más sublime fantasía.

Se estiró hacia atrás en su silla, con las manos en la nuca, quería liberar algo de la tensión acumulada. No había salido de ese pequeño apartamento en mucho tiempo, Nada mas se había pasado escribiendo y cumpliendo con sus necesidades mas básicas. El calor que había en la habitación y el desorden ya eran insoportables...los papeles arrugados hacían torres por todos lados y la asfixia y el encierro estaban disminuyendo su talento. Su vieja lamparita verde daba una luz muy tenue, apenas perceptible y ahora estaba a punto de extinguirse.

Había idealizado a Li como la mujer perfecta y sin embargo no sabía como había terminado convertida en un ser despreciable. Se había vuelto la mas baja de las personas, mezquina, hipócrita, sin escrúpulos y quizás todo eso era soportable pero no la quería convertir en una mujer infiel..no a su LI, pero la misma historia lo había empujado a llegar a ese fin, él no lo había querido asi, no lo buscó, simplemente termino así y no se lo podía explicar.realmente pensó que ella tenía vida propia.

¿Sería acaso inevitable que Li terminara convertida en semejante cosa? Tal vez tendría que revisar toda la historia y escribir de nuevo desde el comienzo.
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Li se dejó caer en la cama, su cuerpo rebotó del pequeño impacto. Hubiera deseado quedarse suspendida en el aire pero la gravedad del mullido colchón la devolvió al contacto con la realidad. Un silbido proveniente de la cocina llegaba hasta ella como un sonido que le parecía lejano mientras un estallido fuerte y repetitivo seguía rebotando en sus oídos. Con un suspiro profundo, se levantó y dirigió sus pasos como autómata hasta la puerta..

Caminó durante muchas horas hasta que sus cansados pies la obligaron a detenerse en ese banco solitario. En vano trataba de poner en blanco su mente para evitar que las imágenes se reprodujeran insistentes, acusadoras, implacables... de pronto, las gotas empezaron a caer del cielo del tamaño de unas monedas imposibilitando que siguiera inmersa en sus pensamientos…esos pensamientos que le hacían retroceder la película de los sucesos ocurridos esa mañana y la noche anterior. Cada vez las imágenes la ponían en la escena culminante una y otra vez y se veía preguntando:

-Quieres un taza?
-Sí, gracias.

Mientras Li se lo preparaba, sintió como él la abordaba avanzando hasta estar cerca de su cuello dibujando sonidos. Su pulso se aceleró acorde con los silbidos cada vez más insistentes de la tetera al fuego presintiendo que algo estaba por suceder. Se giró y miró sus manos temblorosas sacar del bolsillo de su chaqueta el arma con el dedo en el gatillo...De pronto se escuchó el estallido que llenó de un fuerte olor a pólvora toda la habitación y el golpe del cuerpo del hombre que esa noche había venido solo con el propósito de acabar con su existencia…

Enjuagó las lágrimas de sus ojos y apresuradamente giró mirando lo que había en su entorno. A lo lejos vio una cafetería y se dirigió hacia ella. El lugar tenía una imagen deplorable, parecía mas bien un lugar creado para ser guarida de mafiosos que un lugar donde calmar el hambre. A esas horas se encontraba vacío, pero la lluvia pronto serviría de refugio para todos los que pasaran por el lugar.

Tímidamente, se acomodó cerca de una de las ventanas. Junto a los cristales, pegó la nariz contemplando como una fuerte tormenta se iniciaba destellando luces en el manto estelar. Un camarero se acercó preguntándole qué tomaba. Su cabeza aun daba vueltas por lo sucedido y su cuerpo se estremecía de frio bajo sus ropas húmedas…necesitaba algo para calentarse y calmarse

–Sírvame lo mas fuerte que tenga en su bar, por favor.

Sacó su celular del bolso y marco un número, esperó como espera alguien que ocurra un milagro. El sonido repetitivo en el auricular le indicaba que nadie contestaba del otro lado pero ella insistía. Volvió a intentarlo y, el resultado fue el mismo sonido continuo.

- Contesta, hijo de la gran!….

Todo aquello no tenía sentido. Porque tenía que suceder todo de esa manera? Ella sabía que tarde o temprano la iba a dejar y anoche…porque tenía que beber de esa manera?. Desde que llegó sabía que todo iba a quedarse en palabras, siempre prometían cosas, pero terminaban enojados y aún así, nada le anticipó lo que iba a suceder. El tono desafiante como la trató la hirió profundamente.

- Quédate con él, yo no quiero seguir siendo parte de tus burlas. Sigues mintiendo y crees que soy tu bufón con el que puedas jugar a tu antojo. No siempre estaré aquí para atenderte, me cuesta tiempo y dinero. No duermo por venir a verte mejor búscate un amigo que haga frente a tus caprichos, yo ya no estaré mas en tu vida

Ella sintió su cuerpo acercarse, sintió su aliento etílico a su espalda y se quedó esperando que la besara. No quería terminar con él, no quería dejarlo porque siempre supo que apartando sus momentos de celos, muchos de ellos infundados y otros no, solamente lo amaba a él. Pero no hubo beso...no hubo una última caricia, solo ese sonido implacable retumbando ahora en sus oídos.

Durante todo el día vago solitaria. Las calles se angostaban a su paso oprimiéndole el pecho. Deseaba con todas sus fuerzas echarse a llorar pero no pudo más que contener un entrecortado silencio de espanto. No podía creer que todo hubiera terminado de esa manera pero se daba cuenta que todo había sido la conclusión de un último acto en esa obra otelesca en que había convertido su vida.

….y a pesar de todo ella lo seguía amando..

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...