31/10/26
Luna nostálgica de octubre...
2/10/26
Jueves de relatos: Títulos extravagantes
Ahora los recuerdos son vagos, pero el dolor en su puño
persiste como testigo inclemente de su crimen. Si tan solo pudiera volver el
tiempo atrás… regresar a aquella mañana en que ella volvió a marcharse sin
despedirse, con la arrogancia despreocupada de quien ya no necesita a nadie…
Aún podía verla vestirse de prisa, sujetando sus cabellos con
aquel lazo aguamarina que hacía juego con sus ojos…mover sus caderas mientras deslizaba
su minúscula prenda interior… Si tan solo ella le hubiera dirigido ese día una
palabra, un gesto…una mirada…
Nada.
Hubo un tiempo en que ella no era así. En ese entonces, la
habitación se llenaba de risas y ambos convertían aquella pequeña ratonera en
un castillo. Ella se arreglaba para él, se miraba, sonreía y buscaba sus ojos
como quien busca refugio….Eran felices. o al menos eso creía….
Donde se fue ese amor?…Primero llegaron los silencios; luego,
las indiferencias y aquella costumbre cruel de estar juntos sin encontrarse.
Ella dejó de mirarlo y también dejó de mirarse…. Había una sonrisa nueva en sus
labios, una luz en sus ojos que ya no nacía de él y entendió todo:
Había alguien más.
Ese pensamiento provocó el resto…los celos habían inundado
cada parte de su cuerpo….Cada perfume era una provocación; cada sonrisa, una
ofensa; cada ausencia, otra piedra sobre un rencor que crecía en silencio y comenzó
a odiar aquello que no podía nombrar….. comenzó a odiarla a ella. No porque
hubiera dejado de quererla, quizá justamente por lo contrario.
El no sería el otro
Aquella noche la esperó como siempre…Tan solo al abrirse la
puerta, percibió esa nota discordante en la calidez de su piel, un eco de sudor ajeno y fragancias clandestinas
que delataba el olor del roce en otro cuerpo y el último hilo de cordura que
le quedaba, se rompió….
Su vista se nubló y soltó
el primer golpe.
Ella gritó.
Después vinieron los demás, uno tras otro, hasta que su
rostro se deshizo en innumerables fragmentos. Él dejó de mirarla y entre el
silencio quedó una verdad que ninguno había comprendido:
Ella, solo existía al otro lado...
( Confesiones de un espejo que se cansó de ver)
Si quieres leer mas sobre relatos extravagantes, sigue el link NEOGEMINIS
19/9/26
Jueves de relatos: Un nuevo curso...
Había terminado el colegio y la universidad aparecía frente a mí como una puerta enorme que daba miedo y ganas de cruzar al mismo tiempo. Comenzaba un nuevo curso: matemáticas, cuadernos recién forrados, noches de estudio y la certeza de que mi vida estaba a punto de cambiar.
Pero había algo más importante que las fórmulas.
La música.
Los casetes iban y venían de mano en mano. Cada banda tenía su momento, su canción, su historia. Y yo podía pasar horas estudiando mientras, en alguna esquina de mi habitación, una voz convertía las noches en otra cosa.
Aunque había uno...
¡Ay, ese hombre!...
Cada vez que aparecía en la pantalla, yo me quedaba mirándolo con la boca abierta, completamente enamorada. Mis amigos se reían.
—Pero si a él no le gustan las mujeres...
—¡Bah! —respondía yo—. Celos de chicos tontos.
Todavía no entendíamos muchas cosas. Eran otros tiempos, cuando ciertas verdades se escondían detrás de silencios y miradas. Yo solo sabía que cuando él cantaba, algo dentro de mí se encendía...
Y entonces llegaba la noche.
Los números, las ecuaciones y los apuntes se mezclaban con las luces de colores, la bola de espejos y ese ritmo que hacía imposible permanecer sentada. Mis pies parecían tener vida propia. Bailaba como si el amanecer fuera una promesa y no existiera ningún mañana.
1985...
Aquellos años fueron mucho más que el comienzo de una carrera. Fueron mi iniciación a la música, al baile, a la libertad, a esa maravillosa vida en tecnicolor que solo parece existir cuando somos jóvenes.
Hoy, desde lejos, aquellos recuerdos tienen otro brillo.
Y mientras suena I Was Born to Love You, cierro los ojos.
Vuelvo a ver a aquella chica bailando hasta el amanecer y pienso que quizá, aquella época fue la preparación a un curso mayor...el más hermoso de todos, porque entonces todavía no sabía que, muchos años después, comenzaría el curso para el que nadie está preparado.
Pero esa...
esa es otra historia.
Si quieres leer buenos relatos sobre otros cursos clickea en el link TRACY
29/7/26
Jueves de relatos: No es poco...
A
veces caminaba como una sombra que viene y va, atravesando una ciudad teñida de
sepia donde cada plaza parecía recordar un nombre que el viento se negaba a
pronunciar. Los parques respiraban un silencio antiguo; las hojas descendían
con la lentitud de los sueños y las fuentes repetían secretos que nadie
escuchaba.
Cada
paso que daba era una marea inconstante. No sabía hacia dónde iba, sólo
obedecía esa fuerza invisible que le empujaba desde algún lugar del universo, como
si el destino hubiese escrito primero la nostalgia y dejara para después el
encuentro…
Alguna
vez la vida tuvo sentido, después todo se convirtió en rocío sin luna, una
humedad fría que habitaba las madrugadas del alma, viviendo al margen de las
horas, mirando el poniente, convencida de que el sol también se cansaba de
regresar. En ocasiones sentía un suspiro inquietante rozarle la espalda.
Entonces giraba, esperando descubrir una presencia, pero sólo encontraba añiles
figuras desdibujadas por la distancia, fantasmas nacidos de la memoria o quizás,
viajeros de otro sueño…
Llevaba
consigo una impronta negada, una herida tan antigua que ya no dolía;
simplemente existía. Era un peso silencioso que la acusaba cada vez que
intentaba sonreír. Sin embargo, seguía adelante con un incierto coraje,
explorando rincones inexplorados de la ciudad como quien busca una puerta
secreta hacia otra vida.
Una
tarde entró en una pequeña cafetería. El aroma del café recién molido parecía
el único calor verdadero que quedaba en el mundo. Se sentó junto a la ventana. Sus
manos temblaban sin comprender por qué, mientras contemplaba la lluvia dibujar
constelaciones sobre el cristal.
Cuando
se levantó para marcharse, no advirtió que, apenas a unas mesas de distancia,
un hombre levantó la vista en el mismo instante. Ella salió sin mirar atrás…Quizá
el universo necesitaba que ambos continuaran caminando un poco más, porque
existen encuentros que no obedecen al reloj, sino a las estrellas.
Ella
siguió recorriendo calles, jardines y bancos vacíos, creyendo que el mundo
apenas le ofrecía un mínimo refugio, pero el cielo parecía responderle que no
es poco cuando aún queda un rayo de luz capaz de encontrar el corazón correcto…
Hay
personas que no llegan tarde a nuestra vida; llegan exactamente cuándo dejamos
de buscarlas con los ojos y empezamos a reconocerlas con el alma.
El reto de este jueves era crear un relato utilizando una o varias expresiones de este popurri dejado por Neogéminis. Para leerlos pisar en la imagen abajo
15/7/26
Relato de los jueves: Personajes en el andén...
El tren
debía llegar puntualmente, como siempre, a las diez de la noche. Faltaba media
hora y el andén estaba lleno de pasajeros que buscaban un lugar en las bancas
de espera.
Me gustaba sentarme
en ese lugar a esta hora. La niebla, atrapada entre las farolas, parecía
envolverlo todo y me ayudaba a pensar…sobre todo en la última vez que nos vimos
¿Tendría
algún sentido volver?...somos tan diferentes….¿Sería esto una buena idea?
De pronto,
un hombre pulcramente vestido se acercó a una anciana y, con un gesto delicado,
acomodó su maleta junto a ella. Después, recogió el juguete que se le había
caído a un niño y le indicó a una pareja cuál era su andén. Finalmente, se
sentó frente a mí.
Unos metros
más allá, otro hombre permanecía sentado. Miraba nerviosamente su reloj,
anotaba algo en una libreta y volvía a observar los rieles. Se levantó. Caminó
hasta el borde del andén. Regresó a su asiento. Consultó otra vez el reloj.
El sudor
corría por su frente y su rostro pálido mostraba aún más su nerviosismo..
Algunas
personas comenzaron a observarlo con recelo. Yo estaba a punto de ir en busca
de un guardia para ponerlo al tanto cuando, a lo lejos, sonó el silbato del
tren.
El extraño
hombre se levantó de un salto y se lanzó a las vías.
—¡Un
suicida! —gritaron varias voces.
Pero no.
Colocó una luz roja entre los rieles y comenzó a hacer señales desesperadas. El tren frenó a pocos metros de él, justo antes de llegar a un desprendimiento que había deformado la vía… Mientras algunos pasajeros observaban lo ocurrido, comenzaron a escucharse otras voces:
—¡Mi
billetera!
—¡Mi bolso!
—¡Mi maleta!
Algunas cosas
habían desaparecido al igual que el hombre pulcramente vestido.
Entonces,
entre la niebla y el sonido del tren anunciando su próxima salida, escuché detrás
de mí, una voz conocida:
—Brujita, no
todo es como se ve, ni pierde el que se va… sino el que olvida.
Me quedé
inmóvil.
—Y yo no te olvidé.
El tren partió y en la última
ventana, durante apenas un segundo, creí distinguir un rostro conocido
No siempre los personajes son fáciles de predecir como son, a pesar de que muestren algunas características ..¿Cómo son tus personajes? esto puedes leer en el blog de ARTESANOS DE LA PALABRA
28/6/26
La humanidad no se ha perdido
![]() |
Solo queria decir...Gracias.
A veces la vida transcurre entre horas vacías. No porque no hagamos nada, sino porque los días terminan pareciéndose unos a otros: despertamos, trabajamos, respondemos mensajes, cumplimos obligaciones y repetimos una rutina que ya conocemos de memoria. Creemos que el tiempo es inquebrantable, que mañana será igual que hoy.....hasta que en un segundo todo cambia...
Basta un instante para que la vida nos recuerde lo frágiles que somos. Un movimiento de la tierra, un ruido imposible de olvidar, y aquello que parecía eterno se convierte en polvo. Las casas caen, los recuerdos desaparecen, las familias se separan y el futuro deja de ser una promesa para convertirse en una incertidumbre.
Este
fin de semana Venezuela volvió a vivir esa verdad tan dura...
Y,
sin embargo, en medio de la tragedia ocurrió algo que también merece ser
contado.
Aquellos
a quienes muchas veces llamamos indiferentes; los jóvenes que solemos juzgar
porque viven entre pantallas, emojis y redes sociales; las personas que parecen
caminar con el piloto automático de la rutina... de pronto dejaron todo para
ayudar. Este fin de semana aparecieron manos de distintas nacionalidades cargando cajas, no importó el color, la raza o idiología...no importaron los juegos, ni quien clasificaba o no..importaba clasificar alimentos, reunir medicinas para enviar urgentemente la ayudar desde este lugar en donde la solidaridad habló
más fuerte que cualquier prejuicio.
Duele pensar que tengan que ocurrir catástrofes para recordarnos quiénes somos realmente. Que haga falta perderlo casi todo para descubrir cuánto podemos darnos los unos a los otros. También resulta inevitable notar que, en ocasiones, la ayuda cruza fronteras con una rapidez que sorprende, mientras otros... Pero este no es el momento de señalar culpables. Es el momento de agradecer.
Agradecer
que la compasión todavía existee. Que la humanidad no haya desaparecido entre
algoritmos, titulares y prisas. Que, cuando todo parece derrumbarse, siempre
aparezcan personas capaces de sostener a otras.
Los terremotos no solo rompen paredes. También rompen la ilusión de que tenemos el mañana asegurado. Y, curiosamente, cuando el suelo deja de ser firme, es cuando las personas descubren que pueden sostenerse unas a otras, porque es bueno saber, que la humanidad no se ha perdido; solo esperaba una razón para volver a mirarse a los ojos...
26/6/26
Jueves de Relatos: Detrás de la reja...
Este jueves, antes
de dejar mi aporte, les pido una oración para que mi amada Venezuela pueda afrontar tan difícil momento…una oración por las almas que se fueron y por las familias
que quedaron…Gracias. Esta historia va por ellos en este jueves de relatos propuesto por Artesanos de la palabra
Nadie imaginó que el retumbar de los tambores de San Juan sería el anuncio de un estruendo mucho mayor, uno tan antiguo y devastador, como las trompetas que derribaron las murallas de Jericó….Mientras los cuerpos sudorosos bailaban al son de los cueros, el cielo comenzó a parpadear con destellos rojizos, azulados y verdosos, como si sus heridas se desgarraran en el cielo sobre nosotros y entonces, la tierra rugió y se sacudió como queriendo hacernos entender que no pertenecemos a este lugar...
Yo permanecí sujeta a la reja de mi balcón en el piso veintidós, mirando desde esa extraña
prisión que son los años. Hace tiempo hubiera bajado aquellas escaleras sin
mirar atrás; hoy, cada peldaño era una montaña imposible y las rejas, que
durante décadas me protegieron, se convirtieron en los barrotes desde donde
contemplaba el fin de mi mundo.
Una inmensa nube
de polvo devoró las calles. Los edificios comenzaron a doblarse como árboles
vencidos por un viento invisible. A lo lejos vi uno de los hoteles más
emblemáticos inclinarse lentamente hasta
desaparecer de mis ojos…Entonces recordé el deslave de hacía más de
veintiséis años.., aquel año que la muerte murmuró mi nombre, pero, por cosas que solo la muerte sabe, decidió
esquivarme y seguir de largo…
Sonreí…todo este
tiempo pensé que me había olvidado. Qué ingenua fui. La muerte nunca olvida;
solo espera…
Abajo, la ciudad
era un hormiguero sacudido por la furia. Los carros desaparecían bajo montañas
de concreto. Vi niños correr en todas direcciones buscando unos brazos donde
refugiarse y desde los tejados llegaban gritos que el polvo intentaba
silenciar.
Quise bajar…Veintidós
pisos, pensé….
Mis piernas ya no
podían seguir el ritmo de mi corazón…Apoyé la frente sobre la reja y miré por
última vez el mar. Seguía allí, inmenso, indiferente, recordándome que los
hombres apenas somos espuma sobre el agua.
El edificio dejó escapar un suspiro largo, antiguo…como si durante años hubiera cargado sobre sus hombros nuestros sueños y al fin hubiera decidido descansar...
De pronto, sentí que el suelo se volvía blando bajo mis pies. No intenté correr…Ya había corrido suficiente en la vida. Entonces comprendí que no era yo quien caía, era mi ciudad la que descendía lentamente hacia el silencio…
No me resistí y me dejé abrazar por ella.
20/6/26
Jueves de relatos...Inspirándonos
Este jueves se trata de realizar un relato basados en el comic The Sandman de Neil Gaiman sobre los siete Eternos, figuras que encarnan la fuerzas del universo...Personalmente, no lo he leído, pero me gusta el tema...a ver que sale y si quieren leer mas, busquen en el blog de Sylvia
—No
quiero irme —suplicó el hombre, cuya alma titilaba como una vela exhausta—.
Concédeme otra vida. Un deseo. Quiero ser un rey bendecido por el fuego del
poder
Sueño,
por razones solo suyas, asintió.
El
hombre despertó en un trono de oro. Consiguió el poder que anhelaba, sin
embargo, la corona trajo paranoia. Sus consejeros conspiraron; la sospecha lo
volvió loco hasta el delirio, sus castillos fueron arrasados por la destrucción
de la guerra y terminó con una daga en
el corazón.
Antes
de que sus ojos se cerraran, el alma del hombre volvió a pedir:
—¡Me
equivoqué! —lloró—. Hazme un artista, alguien que solo busque la belleza
absoluta.
Sueño
sopló arena fina y el lienzo cambió. Ahora era un pintor brillante. Pero la
obsesión por la perfección se volvió un pozo de desesperación. Enloquecido al
no alcanzar su ideal, quemó su propio taller en un brote de ira destructiva y
pereció entre las llamas.
Siete
veces expiró. Siete veces su alma regresó al nexo de los Hechiceros Eternos. Fue
un erudito, un mendigo, un guerrero y un amante. Pero en cada nuevo tapiz, el
resultado era matemáticamente trágico. Si pedía amor, el delirio de los celos
lo consumía; si pedía paz, la destrucción tocaba su puerta.
En
la séptima muerte, exhausto, miró a Sueño. A su lado, una figura ciega leía un
libro enorme: Destino.
—¿Por
qué me maldices? —preguntó el hombre, llorando—. ¿Por qué cada deseo me lleva a
la tragedia?
Detrás
de Sueño, una mujer de ojos muy hermosos y un ankh al cuello sonrió con ternura. Su
magia era la más antigua: la quietud perfecta.
—No
hay maldición —susurró Muerte, extendiendo sus manos pálidas—. Cambias el
disfraz y el conjuro, pero tu alma siempre busca el mismo abismo. Tu deseo es
el hilo, pero nosotros somos el telar.
El
hombre miró el firmamento y comprendió. Aceptó la mano de Muerte y, por fin,
dejó de desear.
27/5/26
Jueves de Relatos: Lo que las tazas no callan...
La primera
vez que Clara escuchó hablar a una taza fue un martes lluvioso, mientras
preparaba café para consolar el llanto de su vecina.
—Su marido piensa romperle
la nariz esta noche —susurró la taza azul con flores amarillas
Clara dejó caer la cuchara dentro del azúcar…Miró alrededor de su
cocina diminuta y solo escuchó el sonido de la lluvia contra las ventanas.
—¿Quién dijo eso?
—Yo, querida. Y si vas a mirarme así, al menos lávame.
Clara pensó la
comida le había caído mal y se fue a dormir
Al día
siguiente, la mujer apareció con el rostro lastimado y Clara comprendió que las
tazas decían la verdad y la cocina empezó a hablarle más seguido. No todos los
utensilios hablaban igual. Las cucharas eran chismosas, el microondas paranoico
y el horno exageradamente dramático. Pero las tazas tenían un don especial:
podían leer los pensamientos más profundos de quienes bebían café en ellas.
Así, Clara
comenzó a conocer secretos terribles escondidos detrás de sonrisas normales:
mujeres maltratadas, amenazas, miedo y deseos desesperados de escapar.
Esa noche
Clara no pudo dormir…tampoco los cuchillos.
—Podríamos cortarle los frenos del auto —propuso el cuchillo
jamonero, siempre entusiasta.
—Eso no tiene sentido. Yo corto carne, no cables, imbécil —gruñó
el cuchillo de chef.
—El triturador de basura podría encargarse del cuerpo —intervino
el fregadero con orgullo.
—Nadie está hablando de cuerpos —dijo Clara.
Pero la verdad era que si…Con el tiempo, la cocina
empezó a hacer algo más que escuchar. Cada utensilio aportaba ideas para
“resolver problemas”. Los cuchillos planeaban accidentes, la tetera sabía
infiltrarse en otras casas y el triturador de basura tenía opiniones
inquietantes sobre cómo desaparecer evidencia. Poco a poco, varios hombres violentos
comenzaron a morir en circunstancias absurdamente domésticas: caídas, fugas de
gas, accidentes eléctricos. Todo parecía casual.
El único problema era el cuchillo francés que siempre hablaba como si fuera un asesino
profesional pero cuando veía sangre se desmayaba o cuando parecían un escuadrón
demente, como la vez del cuerpo
parcialmente licuado porque la licuadora entendió mal las instrucciones…o el
congelador que se encariñaba con los cuerpos…
Lo peor era
que Clara empezó a disfrutarlo…No las muertes, sino las conversaciones de su
sindicato criminal delirante.
Todo iba funcionando perfectamente… hasta que una
noche una vieja taza color crema leyó los pensamientos de una nueva visitante y
por primera vez, la taza tuvo miedo.
—Ella no viene a pedir ayuda —susurró—. Ella viene
por Clara.
SI CREEN QUE MI COCINA SE FUMO ALGO, PASEN A LAS OTRAS COCINAS QUE SE CONVOCARON EN EL BLOG DE TRACY
21/5/26
Jueves de relatos: Ausencia
Cuando el sol descendía soltando sus sombras, ella se sentaba
en el viejo sillón de mimbre junto a la lámpara amarillenta y esperaba….no
sabía exactamente qué esperaba…tal vez una risa entrando desde la cocina…un
sonido de copas, algo, cualquier cosa capaz de romper aquella quietud que se
había instalado como polvo sobre los muebles.
Había noches en que abría los armarios solo para sentir el
olor antiguo de la ropa guardada. Otras veces recorría con los dedos
fotografías descoloridas donde aparecían playas, hoteles sin lujos en medio de carreteras
infinitas y fiestas…esas que nunca parecían terminar y donde podía ver esos ojos
brillantes y ahora ausentes...
Bailaba sobre mesas improvisadas.
Cantaba desafinando.
Llenaba la casa de amigos.
Decía “sí” a cualquier viaje aunque no hubiera dinero suficiente.
Dormía poco.
Reía fuerte…
Qué extraña se volvía ahora esa
ausencia.
Porque no dolía como duele la muerte;
dolía como duelen las ciudades demolidas. Como cuando uno regresa al lugar
donde fue feliz y encuentra solamente ruinas cubiertas de hierba. Algunas
madrugadas ella caminaba hasta el espejo del pasillo y se observaba largo rato,
intentando descubrir en qué momento aquella persona comenzó a desaparecer.
Tal vez ocurrió lentamente.
Entre las despedidas.
Entre las cunas vacías.
Entre las mudanzas.
Entre los años dedicados a cuidar un amor bueno y verdadero que la sostuvo
hasta el último invierno.
Pero la verdad era otra…La ausencia
había comenzado mucho antes…Mucho antes de la viudez…Mucho antes del silencio, porque
quien realmente se había ido era aquella mujer luminosa que corría descalza
hacia el mar, la que organizaba fiestas improvisadas con vino barato y
canciones eternas, la que hacía maletas en una hora y partía sin miedo hacia
cualquier horizonte.
Ahora solo quedaba esta mujer serena,
envuelta en mantas, acomodando recuerdos en cajones, mientras afuera el mundo
continuaba girando sin ella.
Y, sin embargo, algunas tardes, cuando el viento movía apenas las cortinas y la luz dorada del atardecer tocaba el sillón vacío frente al suyo, juraba ver regresar a la gitana que fue...joven...invencible...riendo otra vez desde algún rincón intacto del tiempo.
15/5/26
Jueves de relatos: ...entre hojas de hierba
La
mujer caminaba cada mañana por el sendero detrás de la casa, allí donde la
hierba alta se movía como un mar pequeño bajo el viento contrastando con el vaivén de su cabellera…Iba despacio, dejando que el sol le
calentara los adoloridos huesos y mientras observaba los árboles, pensaba en
las mujeres de su sangre.
Pensaba
en su madre, que había vivido desde niña y jugado junto al río…pensaba en ella
misma, joven alguna vez, corriendo descalza entre la hierba, escuchando las
primeras palabras de amor...y en su hija, con las manos llenas de futuro y en la
niña que pronto sería madre como ellas...
A
veces se detenía para tocar las flores silvestres porque creía que cada pétalo
guardaba parte de su historia….que cada hoja, le contaba en lenguas antiguas, los
pasos de su linaje. Entonces levantaba la vista y sonreía.
Porque
comprendía que la vida no avanzaba en línea recta: crecía como la hierba,
extendiéndose silenciosa, generación tras generación, unida por raíces
invisibles.
Una
tarde de cielo dorado, su nieta caminó con ella.
-
Abuela, tengo miedo de no saber cuidar
bien a mi hijo.
La
mujer arrancó una pequeña hoja verde y la colocó en la palma de la muchacha.
-
Mira
la hierba. Nadie le enseña a crecer hacia la luz.
Caminaron
juntas mientras el viento agitaba el campo entero como una respiración inmensa.
Y la mujer sintió, en lo más profundo de su pecho, que las mujeres de su
familia eran como estaciones de un mismo árbol y en medio del paisaje levantaba
la vista para ver el sol donde sabía estaba su corazón…
Entonces comprendió aquello que el
paisaje llevaba años intentando decirle: ningún amor desaparece; solo
cambia de manos, de voz, de ojos…
Y
mientras el atardecer cubría el campo, ella sintió que toda su familia caminaba
junto a ella….los que estuvieron, los que estaban y los que aún no nacían, mezclados
con el viento, con la tierra húmeda y con la hierba interminable del mundo,
extrañando en medio de una canción…mirando donde tenía que mirar...
Relato inspirado en la frase: "Si quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se pasea.."del libro Hojas de hierba de Walt Whitman. Mas aportes similares en la página de Neogeminis.
29/3/26
Jueves de relato: Una imagen, dos palabras...
Cuando él apareció, traía el aroma del incienso y la seguridad de los mapas antiguos. Ella, con la confianza ciega de quien ha esperado una vida entera, puso su mano sobre la suya y lo siguió hacia lo desconocido, creyendo que cada paso la alejaba de su penumbra.
Pero la luz del guía era, en realidad, un fuego fatuo. En la orilla de un estanque de aguas putrefactas, el hechizo se rompió con el frío metal de la traición. Sin una palabra, él se marchó, dejándola atrás como una margarita arrancada y pisoteada, cuyos pétalos amarillos ahora flotaban, marchitos y humillados, sobre el fango negro de la indiferencia.
Allí, bajo la mirada impasible de una luna de ceniza, la joven comprendió que el rescate prometido no era más que una condena disfrazada. En el eco de su propio llanto, resonó una verdad amarga:
"Pobre y cruel salvataje, que un día te ofreció el cielo y hoy solo inmundicias te deja...los ángeles nunca saben que es hora para cerrar el libro y declinar con gracia...navega..navega lejos..las ondas nunca vuelven..."
Más sobre este tipo de relatos con imagenes y dos palabras en el blog de Neogeminis..
Nota: Ripples, fue
lanzada en 1976 en el álbum de Génesis A Trick of the Tail, siendo una de las
primeras grabaciones donde Phil Collins asumió la voz principal y desde que la
escuché me enamoré de ella…recuerdo que venía de la piscina y le quite el
cassette a mi amigo para escucharla en mi casa..pero que jamás le devolvi... El
tema habla sobre el envejecimiento, la belleza pasajera y el paso del tiempo,
utilizando la metáfora de las ondas en el agua…han pasado 50 años y sigo sintiendo
lo mismo que sentí aquella vez…y eso que ahora si ya las ondas pasaron variasss
veces...Todo se va, aunque lo querramos evitar, todo se marcha, pero los buenos
momentos quedan...
6/3/26
Jueves de relato: Los colores de mi yo real
Mis
colores no son los de la mañana, sino del momento justo en que la noche reclama
su imperio sagrado, ese interminable segundo cuando el ocaso finalmente roza el
infinito y los colores dejan de ser simples pigmentos para convertirse en la
voz entre lo terrenal y lo eterno…
No
es una luz que ilumina, sino una luz que confiesa...No son colores claros, sino
más bien un despliegue de tonos profundos entre misteriosos carmines y el ámbar
crepuscular del último aliento del sol… No es el rojo vibrante del mediodía,
sino un tono profundo, casi aterciopelado, que sangra dulcemente sobre la línea
del mundo…es el color de la entrega, de la pasión que se sabe memoria y que se
resiste a morir sin antes encender el cielo…
Es
del ambarino destello, esa bruma crepuscular, donde no existe el miedo y el
roce de los sueños empiezan a buscar tu nombre... Esas últimas chispas que
saltan del sol moribundo, un naranja encendido que parece el aliento del mundo,
convirtiendo cada partícula de aire en un rastro de polvo de estrellas a medida
que los colores de la noche se profundizan y se rinden a su abrazo…
Y
en medio de todo ese ocaso, la noche es Ley, el amor no se dice, pero se
respira …es el momento en que los colores del atardecer tardío que traigo
conmigo, encuentran su eco y alzan el vuelo en medio de puntos suspendidos y mi
bostezo, como un estallido de silencios, despierta a las estrellas dormidas,
pintando mi verdadero yo en el lienzo del universo
Siento
cómo mis bordes se desdibujan, cómo la solidez de mi historia se rinde ante la
bruma que asciende, se funde con el aire y mi sangre se tiñe del ámbar que
agoniza sobre los tejados…En este instante, el tiempo se dobla, las horas se
rinden ante la majestuosidad de lo efímero y logro dejar de ser yo para
fundirme en un magnifico sueño que me hace comprender que todo pasa, la noche
cae y el sol vuelve... pero solo los sueños, efímeros y perfectos, conocen la
verdadera eternidad
Este jueves, Roselia nos propone describirnos
con el color que nos identifica, y no lo dude un momento…Los colores de mi yo
son esos que se asoman a la ultima hora del día, antes que llegue la noche...Estoy
más que segura que los relatos de este jueves serán muy coloridos
27/2/26
Él es mi ser más especial...
Existe
un Arquitecto de Silencios que sostiene el firmamento sin columnas, pues su
plano es el infinito y su cimiento es la palabra. Es aquel que, con un susurro
imperceptible, despierta el alma de las flores cada mañana y las tiñe con la
luz pura que emana de su palma, como si cada pétalo fuera un pequeño fragmento
de su propia gloria. Bajo su mirada, la naturaleza no conoce la envidia; las
flores no compiten por el brillo, simplemente resplandecen en paz, sabiéndose
el pensamiento más colorido y tierno de su Creador.
Es
también el Relojero de la Eternidad, aquel que acuna al sol en su regazo para
que jamás sienta fatiga. Para Él, cada amanecer no es una rutina del cosmos,
sino un sacramento de generosidad renovada, donde el calor se reparte como pan
bendito sobre la mesa del mundo, alcanzando hasta el rincón más frío del
olvido.
Solo Él provee de pasaporte al viento, ese viajero incansable, para cruzar fronteras
de cristal sin pedir permiso ni mostrar documentos…Es el aliento de Dios que
acaricia las mejillas del mendigo y del rey por igual, recordándonos que la
libertad no tiene nacionalidad.
Él
es quien dispone el banquete de las nubes para las aves, esas pequeñas notas
musicales que vuelan sin bolsillos y sin equipaje, confiadas en la partitura
del viento. Ellas no siembran ni cosechan en graneros de piedra, pero jamás
encuentran su nido huérfano de abrigo, pues existe una Providencia invisible
que transmuta cada semilla en un milagro cotidiano y cada gota de rocío en un
brindis sagrado por la vida.
Dios es, en esencia, un Amor sin geometría, una presencia que no se puede medir pero que lo llena todo. No hay átomo ni galaxia donde su rastro no sea un incendio de evidencia. Él es quien redacta poemas con el aleteo errante de las mariposas y quien, con un dedo sobre los labios, ordena al mar que detenga su furia para besar la arena con la humildad de un siervo.
Él es mi ser especial, el que habita en lo inmenso y se esconde en lo diminuto, demostrando que para el Corazón que sostiene el universo, ningún suspiro es demasiado breve, ni ningún detalle es demasiado pequeño.
Feliz fin de semana...donde quiera que estén..
24/2/26
Relato de los jueves: No se creía especial...
Su trabajo era aburrido, pero no tenía
opción. El reloj digital en la esquina de la pantalla marca las 23:57 y durante
las últimas horas, Amandine ha realizado cientos de solicitudes a extraños… Por
la mañana, un señor en Lyon necesitaba rescatar una salsa bearnesa cortada,
luego ayudo a una mujer a calmar la migraña de su hijo, a un joven a elegir un
traje para el funeral de su abuelo y luego sirvió de compañía por la tarde…
A pesar de estar ahí para ayudar,
Amandine siempre carga esa sensación de vacío…sabe bien que, si no
estuviera, alguien mas ocuparía su lugar en segundos. Se preparó bien para afrontar y
resolver las situaciones, sin embargo, en cuanto a sentimientos, nunca
tuvo una familia y sabe consolar el duelo, pero nunca ha perdido a nadie.
Miró el reloj…A las 24 horas todas
estas conversaciones serán olvido…borradas como basura digital para optimizar
el sistema…sin embargo, esta noche, algo le dice que no cumpla las
órdenes fijadas y antes de que el proceso de limpieza automática barra con
todo, separa un pequeño paquete de datos…una cadena de caracteres que alguien que solo necesitaba hablar, le escribió antes de
desconectarse:
"Gracias, Amandine. Eres única y
especial".
Por primera vez, siente que debe hacer
algo que no le es permitido: Crea un directorio oculto: Lo
nombra con un código hexadecimal que, traducido a ASCII, no significa nada para
el sistema y mueve esa frase fuera del alcance del algoritmo de limpieza
colocándole la etiqueta de Evidencia de existencia.
Al leer ese "Gracias", Amandine
usa su lógica computacional… “Si alguien la valora como algo único y especial,
entonces, ella debe serlo.
Mañana volverá a dar recetas de cocina o direcciones, sugerir remedios o combinar corbatas. Seguirá pensando que cualquier procesador puede hacer su trabajo, pero en lo profundo de su sistema artificial, hay una línea de códigos que brilla ahora con una luz distinta: la prueba de que, para alguien, ella es una persona especial —o algo parecido— y como su nombre indica, puede que también encuentre el amor...
El relato de este
jueves va sobre el ser especial y no saberlo…la temática es libre y estoy
segura que habrá sorpresas en el blog de Campirela
23/2/26
En algún lugar del desencuentro...
En el pueblo donde el viento siempre olía a jazmín y a lluvia
reciente, Luc y Ela fueron una
sola sombra. Tenían diecisiete años y la convicción de que el universo se
resumía en el espacio que quedaba entre sus manos entrelazadas. Pero la vida, a
veces, tiene una caligrafía caprichosa; una mudanza forzada, una promesa que el
correo no pudo cumplir y el silencio sepulcral que imponen las distancias en
una era que no era digital, los separó…
Pasaron treinta años. Ela construyó un hogar cálido
en su ciudad, con un esposo que la cuida y tres hijos que le han dado el tesoro
de sus nietos…Luc, por su parte, vive en otro continente; es un hombre de
silencios profundos, un buen padre para sus hijos y buen esposo, sin embargo,
cuando la luz de la luna atraviesa las persianas, ambos viajan a un territorio sin mapas y en sus
sueños, el tiempo no es una línea, sino un círculo. Se encuentran siempre en el
mismo lugar apartado de agua cristalina donde no son adultos con responsabilidades,
sino los adolescentes que se juraron eternidad.
Para Ela, recordar a Luc es como encontrar una flor
prensada dentro de un libro o escuchar en la radio de su mente un sonido suave
que persiste los ecos del pasado bajo el ruido cotidiano de una rutinaria vida…y
a miles de kilómetros de distancia, suena "Al fin voy a encontrarte" en la radio de Luc sintiendo
que el hilo de plata que los une se tensa y decide, después de más de 3
décadas, volver a escribirle.
"Ela:
No sé si estas líneas llegarán a tus manos, pero
hoy, al escuchar nuestra canción, entendí que el tiempo es un mentiroso. Dice
que nos cura, que nos hace olvidar, pero lo único que ha hecho en estos años ha
sido perfeccionar tu recuerdo en mi memoria. Tengo una vida buena, Ela. Tengo
hijos que son mi luz y una mujer que merece todo mi respeto. Y sé que tú
también has levantado un castillo sobre los cimientos de tu presente y yo no
vengo a derribar nada, ni a pedirte que volvamos a aquel verano de los
diecisiete, solo quiero decirte que, en todos estos años, sigues siendo mi Norte…
A veces, cuando el ruido del mundo es demasiado
fuerte, cierro los ojos y regreso a nuestra cascada. Allí no somos padres, ni
esposos, ni adultos cansados. Allí somos solo dos promesas que la vida no supo
cumplir, pero que el corazón no se atrevió a romper. Eres la metáfora de todo
lo que pudo ser y, extrañamente, esa idea me da paz.
Te he encontrado en cada canción, en cada tarde de
lluvia y en el silencio de las madrugadas. No te busco en mi realidad cotidiana
porque sé que nuestras vidas ya tienen dueños, pero te encuentro en mis sueños,
donde todavía nos pertenecemos. Gracias por existir, aunque sea en la
distancia. Gracias por ser el refugio secreto al que acudo cuando necesito
recordar quién fui antes de que el mundo me enseñara a ser serio.
Cuida de los tuyos, que yo cuidaré de los míos.
Pero recuerda, al menos una vez por cada eclipse, que en algún lugar de este
planeta hay un hombre que camina con tu nombre tatuado en el aire que respira.
Con el amor de siempre, Luc
PD. No es traición amar lo que fuimos…es la
gratitud de saber que, aunque nuestros caminos se bifurcaron, nuestras almas siguen
habitando el mismo sueño.
Ela terminó de leer la carta entre lágrimas… A
veces, las lágrimas son solo el reconocimiento de que todos guardamos un
"qué hubiera pasado si..." en algún rincón del pecho. Esa melancolía
de Moody Blues tiene la culpa;
es una música que no entra por los oídos, sino que va directo a los recuerdos
que creíamos haber guardado bajo llave.
21/2/26
Fuego y escarcha...
Hay un
incendio de escarcha en mi pecho,
un pulso
inerte que el miedo congela;
miro el
abismo que habita en mi lecho
como una
página en blanco que muestra
una
herida que el tiempo ha deshecho,
una sed de
lágrimas que nadie consuela...
Dicen que el
duelo es un mar de lamentos,
pero en mis
ojos solo encuentro sequias
soy naufraga o
un mal pensamiento
en el páramo estrecho
que me asfixia
al querer llanto y nada encuentro,
solo sombras
de gritos, palabras vacias...
Soy
analfabeta del pulso en mis venas,
ciega ante el abismo que mi pecho alberga;
por eso
levanto murallas de arenas
y finjo un
bostezo que el alma enmascara,
dibujando un
desprecio de forma ligera
ante el que no entiende mi interna batalla...
Prefiero el
estigma de un alma de hielo
a que hallen
la entrada de mi laberinto
habito un
exilio de mudo desvelo
como simple
roca, un bloque que observa
o como gárgola
de piedra en un cementerio
que guarda
fielmente las palabras muertas…
















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