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7/2/12

..La voz desde la otra orilla....


“El mal viene siempre de más lejos de lo que se cree, y no muere forzosamente en la barricada que le elegimos” René Char
 
¿Hay un deber en la memoria?

El presente, es decir, la cotidianidad, nos asedia por todas partes y no deja de invitarnos al olvido de las cosas pasadas…Es necesario olvidar lo malo que nos sucede, lo doloroso o se hace imprescindible recordar para no caer en el movimiento que generó violencias y barbaries?

Hoy volví a leer la historia de Herman Rosemblat conocida también como La niña de las manzanas…

Agosto 1942. Piotrkow, Polonia.
El cielo estaba sombrío en aquella mañana, mientras esperábamos con ansiedad. Todos los hombres mujeres y niños del Gheto Judío de Piotrkow's fueron rejuntados en una plaza como un rebaño.

Se esparció la noticia de que estábamos siendo removidos. Mi padre había fallecido recientemente de tifus, que abundaba en el abarrotado gheto. Mi temor mayor era que nuestra familia fuese separada.

'No importa lo que pase', Isidoro mi hermano mayor, me murmuro, 'no les digas tu edad. Diles que tienes dieciséis años. Yo era alto para un niño de 11 podría pasar por 16. De esta manera seria considerado valioso como trabajador.

Un SS se aproximo a mí, haciendo sonar las botas en las piedras del piso, me miro de arriba abajo, y me pregunto la edad. Dieciséis le dije. El me envió hacia la izquierda con mis tres hermanos y otros hombres jóvenes y saludables.
Fui puesto a trabajar en el campo crematorio, cargando los muertos a en un elevador manual. Yo también me sentía muerto. Insensibilizado, me transforme en un número. Pronto nos enviaron a mis hermanos y a mi a Schlieben, uno de los subcampos de Buchenwald cercanos a Berlín.

Una mañana yo creí oír la voz de mi madre: 'Hijo' dijo suave y claramente, ' Te voy a mandar un ángel' Entonces me desperté, fue solamente un sueño, un lindo sueño. En ese lugar no podía haber ángeles. Solamente trabajo. Y hambre y miedo…..


Esta historia la encuentro justo días después de haber leído el ensayo  “Una voz viene de la otra orilla”  en donde su autor Alain Finkielkraut aborda el problema de las prácticas sociales genocidas mediante un análisis de sus protagonistas y de la difusión de la problemática de los sucesos del holocausto. Para Finkielkraut, la perpetuación de la memoria es la forma más concreta de lucha para evitar que un suceso de estas características vuelva a repetirse. Actualmente es necesario revisitar los pilares filosóficos de la modernidad existente. El humanismo, la razón, la democracia, el nacionalismo, la historia, la memoria y el culto del presente son altamente cuestionados. 

El olvido, atenta contra la posibilidad de divulgar la experiencia, para evitar nuevamente, un suceso de esta naturaleza. Frente a la tentación del olvido Jankelevitch defiende el deber de la memoria, los muertos dependen por completo de nuestra fidelidad, es decir, que si en la actualidad, las personas olvidan un hecho como el de Auschwitz la maldad habrá vencido 

Y desde mi orilla, AÚN NO OLVIDO..y llueve la voz sobre las aguas, las olas se recortan contra la orilla y amanece al lado del trovador infinito Silvio Rodríguez para escucharlo en la quietud de la noche y extraviarme en sus palabras que vienen de lo hondo, de la profunda humanidad que somos...que todavía a pesar de todo SOMOS...

“Quisiera enmendar los comienzos de todas las brumas.
 Quisiera empezar cada lienzo con mejor fortuna.
 Quisiera pegarme unas alas y en una cornisa  soplar una dulce balada que esparza la brisa.  (...)
 El dolor que no curen los ángeles  ojalá que no pueda volver.
 La canción que no canten los ángeles  sólo el viento la puede saber”.
(Segunda Cita, fragmento)

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...