Un enero, hace exactamente 430 años, el mundo conoció
la más famosa historia de amor, pero, ¿hubiera sido igualmente exitosa si en
vez del esplendor italiano del siglo XVI hubiera sucedido en el territorio
hostil del desierto donde el aire seco y el calor, agrietaban los labios hasta
hacerlos sangrar?
En esta historia, no desfilaron trajes de seda ni realeza
europea…ocurrió en 1880 en el lejano pueblo minero llamado Last Hope, donde los
edificios escondían callejones oscuros olorosos a cuero viejo, pólvora y muerte…
En ese lugar existían dos familias poderosas: los Monteverde,
dueños de casi todo el ganado y los Capetillo, los acaudalados del ferrocarril.
Llegados a este punto, ya habrán adivinado los personajes principales: Romeo
Monteverde, un joven melancólico que tocaba la armónica sobre el caballo y
Julieta Capetillo, mimada niña que deseaba escapar de su jaula de oro. Se
conocieron una noche, pero no en un baile de máscaras en un palacio sino en el
granero municipal, donde Romeo asistió tapando su cara. Bastó solo un baile para
comprender que no eran Monteverde ni Capetillo, eran solo dos que deseaban estar
juntas, y lo demás no importaba
El resto es historia…pero en vez de duelo con espadas,
surgieron disparos en la cantina, donde Romeo mató a un Capetillo y fue
desterrado a morir en el desierto como cualquier forajido. Sin embargo, el cura, que también era médico
y barbero, ante las suplicas de Julieta creó un tónico con láudano para que
Julieta pudiera fingir su muerte, enviando un mensajero que advirtiera a Romeo
del plan. Como siempre, el mensajero no llegó a su destino y cuando los rumores
de la muerte de Julieta llegaron a oídos de Romeo, enloquecido corrió al
cementerio y, al verla en el ataúd, cayó de rodillas y se dio un tiro. Al
despertar Julieta y ver lo sucedido, no usó una daga como en la versión Shakesperiana,
sino que apretando el arma en su corazón, dijo: "Sino es tuyo, de
nadie"…y disparó...
Y ahí quedaron los amantes del desierto, no hubo
telones que se cerraran tras ellos, ni aplausos finales…solo pólvora y calor
seco.
Esta es mi aportación de esta semana llevado a cabo por Neogéminis
(Mónica), donde las historias se desarrollan A MODO DE WESTERN. Para leer otras
historias con esta temática, pueden visitar el blog Neogéminis
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