2/10/26

Jueves de relatos: Títulos extravagantes

 


Ahora los recuerdos son vagos, pero el dolor en su puño persiste como testigo inclemente de su crimen. Si tan solo pudiera volver el tiempo atrás… regresar a aquella mañana en que ella volvió a marcharse sin despedirse, con la arrogancia despreocupada de quien ya no necesita a nadie…

Aún podía verla vestirse de prisa, sujetando sus cabellos con aquel lazo aguamarina que hacía juego con sus ojos…mover sus caderas mientras deslizaba su minúscula prenda interior… Si tan solo ella le hubiera dirigido ese día una palabra, un gesto…una mirada…

Nada.

Hubo un tiempo en que ella no era así. En ese entonces, la habitación se llenaba de risas y ambos convertían aquella pequeña ratonera en un castillo. Ella se arreglaba para él, se miraba, sonreía y buscaba sus ojos como quien busca refugio….Eran felices. o al menos eso creía….

Donde se fue ese amor?…Primero llegaron los silencios; luego, las indiferencias y aquella costumbre cruel de estar juntos sin encontrarse. Ella dejó de mirarlo y también dejó de mirarse…. Había una sonrisa nueva en sus labios, una luz en sus ojos que ya no nacía de él y entendió todo:

Había alguien más.

Ese pensamiento provocó el resto…los celos habían inundado cada parte de su cuerpo….Cada perfume era una provocación; cada sonrisa, una ofensa; cada ausencia, otra piedra sobre un rencor que crecía en silencio y comenzó a odiar aquello que no podía nombrar….. comenzó a odiarla a ella. No porque hubiera dejado de quererla, quizá justamente por lo contrario.

El no sería el otro

Aquella noche la esperó como siempre…Tan solo al abrirse la puerta, percibió esa nota discordante en la calidez de su piel, un eco de sudor ajeno y fragancias clandestinas que delataba el olor del roce en otro cuerpo y el último hilo de cordura que le quedaba, se rompió….

Su vista se nubló y soltó el primer golpe.

Ella gritó.

Después vinieron los demás, uno tras otro, hasta que su rostro se deshizo en innumerables fragmentos. Él dejó de mirarla y entre el silencio quedó una verdad que ninguno había comprendido:

Ella, solo existía al otro lado...

( Confesiones de un espejo que se cansó de ver)

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