28/1/26

Jueves de relatos: Eso que miran...

 

El eco de los tacones de Elena contra el suelo del pasillo sonaba a derrota. Eran las tres de la mañana y el silencio de su departamento solo servía para amplificar el ruido de su propio mal humor. Se quitó los zapatos de un tirón, lanzándolos contra el sofá.

—Ni uno —masculló, soltándose el cabello que ya empezaba a causarle dolor de cabeza.

La noche había sido un desfile de frustraciones. Se acercó a la cocina, con un vacío en el estómago que no era solo hambre física, sino ese hueco que deja la soledad cuando se siente injusta. Abrió el refrigerador: un resto de pizza fría y un yogur solitario. Mientras el microondas giraba, las palabras de su madre resonaron en su mente con la precisión de un dardo:

"Con ese genio que te manejas y esa forma de ser tan complicada, no vas a conseguir marido nunca".

Comió la pizza de pie, mirando el calendario en la puerta de la alacena. El 14 de febrero acechaba como una fecha de vencimiento. Otra vez la presión social y la sensación de que, si no tenías a alguien para esa fecha, habías fallado en la vida…

Se limpió una lagrima rebelde con el dorso de la mano. Entro en su habitación y buscó al final del closet una caja de madera oscura, sin adornos. Lentamente, sacó un pequeño envoltorio de papel y con un gesto deliberado, lo deslizó desde la parte superior de la caja.

Desde el fondo oscuro, pequeños rostros asustados emergieron de las sombras. Eran unos pequeños hombres con sus ojos redondos brillando con una mezcla de terror y desesperanza. Se apiñaban, con miedo, alzando sus pequeñas manos temblorosas.

—Esta noche... —murmuró Elena, su voz áspera por la frustración acumulada—... esta noche fue igual que todas las demás. Ni un solo hombre que me llegara al hombro. Ni uno que me viera más allá de mi altura.

Se levantó, dejando la caja en su lugar secreto. En el silencio, casi podía escuchar los pequeños corazones de los enanos latiendo, y eso, de alguna manera retorcida, la consolaba

Otras historias de lo que miran las personas en el blog de Neogeminis

1 comentario:

  1. Toma ya que final nos dejas.
    Vaya lata con la de tener que cas como si la vida solo fuera un matrimonio.
    Las prisas en esos menesteres nunca son buenas, las cosas suceden en su tiempo ni antes ni después.
    Un besazo muakkk

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...