3/2/26

Jueves de relatos: Cayendo por la madriguera del conejo blanco

En la niebla espesa de las noches londinenses. una joven Alicia, con falda de colegiala y mirada desafiante, no era la inocente niña de los cuentos. Sus días transcurrían escabulléndose de los guardias entre el humo de cigarrillos, emociones peligrosas y algún robo que le permitiera sobrevivir.

Un día, al verse rodeada en un callejón, corrió a través de un jardín y se escondió en el hueco de un árbol cayendo por un torbellino que vibraba con locura palpable mientras los árboles susurraban sobre la recién llegada a un lugar donde el tiempo no corre, sino que cojea…

El Sombrerero Loco, al darse cuenta de su rebeldía, la invitó a tomar el té y entre risas y picaros juegos, le confió su idea de destronar a la reina y tomar el palacio. Para llevar a cabo su plan, aprovecharon el conocimiento de las alcantarillas del conejo blanco y lograron infiltrarse en el Salón del Trono. Alicia, puñal en mano, se disponía a dar el golpe final mientras el Sombrerero distraía a la guardia con explosivos de confeti.

La corona estaba a centímetros de sus manos, pero antes de que pudiera cantar victoria, el aire se volvió denso y pesado. El reloj del tiempo comenzó a girar frenéticamente en sentido contrario hasta fracturar el tiempo y desvanecer el cuerpo de Alicia como el humo.

Alicia apareció en el mismo callejón donde todo había comenzado, confundida y con el sabor del té amargo todavía en la boca (o de la hierba que había fumado), no pudo escapar de los guardias y mientras la llevaban, miró hacia el parque.

Por un segundo, creyó ver una sonrisa felina flotando entre las sombras de los árboles y escuchó la risa maníaca del Sombrerero susurrando en el viento: "Hasta la próxima hora del té, Alicia". Ella sonrió….sabía que, aunque la historia jamás sería contada como realmente sucedió, ya no era una simple chica mala de la calle; era la reina que casi fue, y estaba segura que en otro lugar alguien la esperaba….

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