15/7/26

Relato de los jueves: Personajes en el andén...

 


El tren debía llegar puntualmente, como siempre, a las diez de la noche. Faltaba media hora y el andén estaba lleno de pasajeros que buscaban un lugar en las bancas de espera.

Me gustaba sentarme en ese lugar a esta hora. La niebla, atrapada entre las farolas, parecía envolverlo todo y me ayudaba a pensar…sobre todo en la última vez que nos vimos

¿Tendría algún sentido volver?...somos tan diferentes….¿Sería esto una buena idea?

De pronto, un hombre pulcramente vestido se acercó a una anciana y, con un gesto delicado, acomodó su maleta junto a ella. Después, recogió el juguete que se le había caído a un niño y le indicó a una pareja cuál era su andén. Finalmente, se sentó frente a mí.

Unos metros más allá, otro hombre permanecía sentado. Miraba nerviosamente su reloj, anotaba algo en una libreta y volvía a observar los rieles. Se levantó. Caminó hasta el borde del andén. Regresó a su asiento. Consultó otra vez el reloj.

El sudor corría por su frente y su rostro pálido mostraba aún más su nerviosismo..

Algunas personas comenzaron a observarlo con recelo. Yo estaba a punto de ir en busca de un guardia para ponerlo al tanto cuando, a lo lejos, sonó el silbato del tren.

El extraño hombre se levantó de un salto y se lanzó a las vías.

—¡Un suicida! —gritaron varias voces.

Pero no.

Colocó una luz roja entre los rieles y comenzó a hacer señales desesperadas. El tren frenó a pocos metros de él, justo antes de llegar a un desprendimiento que había deformado la vía…  Mientras algunos pasajeros observaban lo ocurrido, comenzaron a escucharse otras voces:

—¡Mi billetera!

—¡Mi bolso!

—¡Mi maleta!

Algunas cosas habían desaparecido al igual que el hombre pulcramente vestido.

Entonces, entre la niebla y el sonido del tren anunciando su próxima salida, escuché detrás de mí, una voz conocida:

—Brujita, no todo es como se ve, ni pierde el que se va… sino el que olvida.

Me quedé inmóvil.

—Y yo no te olvidé.

El tren partió y en la última ventana, durante apenas un segundo, creí distinguir un rostro conocido

No siempre los personajes son fáciles de predecir como son, a pesar de que muestren algunas características ..¿Cómo son tus personajes?  esto puedes leer en el blog de ARTESANOS DE LA PALABRA

7 comentarios:

  1. Que bueno texto nos dejas
    Interesante toda la trama y que verdad es que las apariencias engañan.
    Como ocurrió en esta parada de tren.
    Dos hombres distintos y un final que nadie se espera.
    Un besazo muy feliz semana 😘

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  2. UAU!
    Linda participação!
    Instigante conto e final misterioso!
    Adorei! abraços, chica

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  3. Se me heló la sangre, tan bien narrado que pensé en un suicida, pero me desconcertó que un suicida tuviera tan buenas acciones y el final me sorprendió totalmente.
    Excelente relato Diva, me gustó mucho.
    Muchas gracias por participar de nuestra propuesta, un abrazo.
    PATRICIA F.

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  4. El hombre amable resultó ser un ladrón y el aparente suicida, quien salvó a los ocupantes del tren.
    Y de pasó alguien conocido, quien subió al tren.
    Besos, Diva

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  5. Diva, este relato tuyo convierte el andén en un escenario donde cada gesto revela una verdad distinta. La niebla, los dos hombres y ese final que desarma muestran que nada es exactamente lo que parece y que los personajes siempre guardan un secreto que solo se descubre cuando el tren está a punto de partir. Gracias por esta historia tan bien construida, que mantiene la tensión y deja una huella en quien la lee.
    Un fuerte abrazo.

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  6. Em português temos um dizer : Quem vê caras não vê corações!
    E, relamente, quantas vezes somos surpreendidos?
    Gostei do enredo.
    Cumprimentos!

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  7. Intriga hasta el final... Ese rostro conocido tiene mucha fuerza. No siempre todo es lo que parece.
    Es genial.
    Besitos

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...