Hace
tiempo que vengo buscándote en este lugar donde las noches son nuestro único
conector entre el espacio y tiempo, y en donde, a pesar de que los universos
cambiantes insistan en mostrarnos su peor cara, nuestra esencia parece ser la
única constante… ¿Acaso no lo notaste?
Quisiera tanto poder encender la magia de la eternidad de los momentos y evitar que la oscuridad apague la chispa de luz que se enciende en tus ojos al leerme y reconocerte en mis letras…y aún así, aunque la vida se nos insinúe traicionera y logre separarnos, seguiré buscando tus latidos en la inmensidad de los universos infinitos, dentro de cada uno de esos espacios vacíos de historias repletas de momentos intensos, de gemidos escondidos y sentimientos suspendidos en cuerpos ardientes con sabor a pecado...
Siempre lo sabremos y será como tener un mapa del universo emocional que nos permitirá viajar por él con facilidad, con total irreverencia, como si las estrellas
fueran nuestros puntos de referencia y nuestros faros en la oscuridad…Reconocernos por el puro placer de navegar hasta ese lugar donde poder crear nuevas
historias que nos permitan desde los inicios, coexistir sin existir y
desmedirnos al desvestir cada uno de nuestros secretos, sin las
restricciones de la lógica y la razón de un par de ilógicos atrapados en un
mundo de números y patrones.
Y que no nos importe que la vida insista en querer demostrarnos que jamás podremos alcanzar nuestra eternidad y que al final, nos iremos a estrellar como ícaros en la realidad de lo
finito, en donde el tiempo corta las alas y los cuerpos desnudos terminan convertidos
en humo… donde las oportunidades se pierden y los sentimientos se congelan por
tiempo indefinido ...Nosotros sabemos que eso es verdad, pero lo único que nos permite trascender los
límites de la imaginación y la razón, es este vacío existencial en donde a pesar
de nuestros esfuerzos por querer evadirlo todo, logramos entender que siempre
fuimos y seremos eternamente uno…
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