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27/10/08

Glitter Overlapping Text - http://www.overlappingtextlive.com


Llueve…y la lluvia siempre me hace rodearme de recuerdos, de la memoria de amigos de hace tiempo, sobre todo de los que han formado parte importante en mi vida y que se han ido quedando atrás por algún motivo…y entre recuerdos y viejas memorias paso a pensar en esos amores que van y vienen, en los que van pasando, en los que acabaron y los que comienzan, los que se convirtieron en amistad y esos otros…los que quien sabe donde se fueron.
Porque es verdad que encontramos amor, pero no escapamos al desamor..no podemos elegir, siempre se apuesta al amor...pero el desamor puede que este atrás la próxima puerta a abrir, y si esto sucede debemos levantarnos y seguir adelante, surgir de las cenizas como el pájaro ese, y empezar de nuevo...la diferencia? LA EXPERIENCIA.
Eso que acumulamos para no cometer los mismos errores, por lo menos no tan seguido, (porque una es asi...dale y dale con la misma piedra varias veces…) y conseguir el tan ansiado amor, el compañero/a ideal, no por que sea perfecto...sino porque lo es a nuestros ojos. Tenemos que aceptar a esa persona con todo el equipaje que tiene para vivir la vida...y seguir...eso es lo único que podemos hacer...
Entre mis recuerdos hay una historia de desamor como cualquier otra...en algún lugar como otro cualquiera entre dos personas cualquiera..
“ Era una noche estrellada. Te miré a los ojos. Tienes que quererme mucho más. Eso es lo que me dijiste. Y yo no supe qué responder. Tienes que quererme mucho más, porque sino, me iré. Y yo te quise más, pero a pesar de todo te fuiste. Me quedé sola en medio de la noche estrellada. Me sentí perdida. Miré las estrellas, una a una, las conté. Había muchas. ¿Cómo me dijiste algo así en una noche como aquella? Deseé estar en la estrella más lejana del firmamento y observarte desde allí. Apuntar todo lo que hacías mal y después echártelo en cara como hiciste tú conmigo. Tienes que quererme más, me dijiste. Pero yo te quería todo lo que podía. Y si no te bastaba, es que tú no me querías a mí lo suficiente.
Fueron disminuyendo los versos, las cartas, y eso que te gustaba escribirlo todo. Tenerlo todo en tus pequeños cuadernos marrones. Anotar cada anécdota, cada suceso, cada frase dicha por mí. En tus cuadernos estaba nuestra memoria, estaban nuestros recuerdos. Disfrutabas de la sensación de tenerlo todo bajo control dentro de todas esas hojas de líneas. Pero a mí me incomodaba la idea de que cualquier hecho del pasado volviera desde tus escritos para recordarme cosas que yo quería olvidar. Prefería no tener memoria. Pero tú sí, y no te pudiste resistir a escribir la despedida.
Yo aún guardo esa carta..
“Perdóname:
Cuando leas esta carta ya sabrás que me he marchado para no volver. Sé que aún me quieres, y yo aún te seguiré queriendo. Pero aquella noche que salimos a contemplar las estrellas me di cuenta de que yo esperaba de ti más de lo que tú ibas a darme. Yo pensaba que me entendías, cuando en realidad no tenías ni idea de lo que hablaba cuando te mencionaba mis problemas, mi vida, mi trabajo y nuestra vida. Pero a ti, eso de “nuestra” te parecía demasiado comprometido. Y ahora, ahí estás, leyendo esta carta, mientras yo me he ido lejos.
Te escribo esta carta en vez de de decirte a la cara todo esto, que sería lo más adecuado, porque ya sabes que siempre me he expresado mejor por escrito que hablando. Así, dentro de lo malo (porque sé que esta carta te va a hacer mucho daño), por lo menos te digo las cosas como dios manda.
Me he llevado todas mis cosas. Rompe todo lo que te recuerde a mi y olvídame como yo lo haré…en esta historia ya no somos mas protagonistas…”

Y me quedé aquí, en una noche parecida a las de siempre..a las de ahora, en donde las estrellas siguen apareciendo y solamente faltas tú..

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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...