…y
te pienso y sonrío sin sorpresa, convencida como estoy de que nuestro encuentro
casual, fue lo menos casual en nuestras vidas…porque el amor no se elige, el
amor nos elige y como un rayo nos parte todos los huesos y nos deja
estaqueteados en el medio del patio… como aquellos versos en forma de hojas de otoño
que ahora juegan a la rayuela donde ya no escuchan tus pasos… en ese lugar en
donde sin buscarte te ando encontrando por todos lados, sobre todo chico listo,
cuando cierro los ojos…
Yo les dije algo muy cierto, mí memoria es a todo color y a todo sentido....pero la estoy perdiendo..
Recuerdo tres casas, la casa azul que entrandito por la puerta del lado derecho habían unos cuadros o platos pintados con escenas de toreros, esa casa tenía un patio al lado izquierdo de la cocina con una escalera que llevaba al cuarto del tío sonrisas... Cuando recuerdo la casa azul me viene un recuerdo de olor a rico café pasado...
La casa amarillo-ocre con escaleras de entrada, la pienso y me viene el olor del polvo facial de mí abuelita, tan querida y coqueta...
....y también está esa...La casa Blanca con ventanas verde esperanzas y jardín de entrada, un grato olor a los aliños secretos de la tía Susita... sigo buscando ese olor y aún no lo consigo... era un platillo con patitas y maní súper rico !! Mí abuelita en cama, reía como niña de las barbaridades de sus nietas, la tía Lily llegando con sus "beibis" pidiéndonos no decir palabrotas...!!! El primo adolescente y las primas coquetas...cuantos recuerdos...
Se que la memoria nunca es exacta porque tiene la influencia de otros recuerdos asociados al momento pero la suma de imágenes es lo que importa porque realza el sentimiento de ese instante y lo enriquece con todo lo que le rodea ... y ahora que lo pienso, por algo me gusta tanto el café !!
Ella
era un alma en pena...frágil y pequeña. No había luna de agosto ni lluvia en
septiembre que le hicieran apartar de su mente los presagios de dolor y
tristeza…Ella solo quiere atarse alas en sus muñecas y huir a otros planetas
donde los borrachos se acuesten temprano y no haga falta una guerra para hacer
brillar una ciudad…
A
ella no le importa quien huye, quien se queda o quien pelea…Ella solo quiere el
calor de esos eclipses de sol brillando en sus pupilas cada vez que se acerca
la noche, repartiendo caricias en las cornisas… y lo espera a él…siempre a él,
dentro de su casa desierta, sabiendo a ciencia cierta que su destino es vagar
sin poder amar …sin hacer daño…
De
eso no puede escapar…jamás podrá despertar de su melancolía y pasará sus noches
buscando entre melodías, historias de amor que le hagan recordar…Eso busca
Letanía al amanecer, un plano onírico e insómnico a la vez, donde puedan
encontrarse uno en el sueño del otro antes que se puedan ver, las primeras
luces del alba, los diarios con las noticias sobre una muerte anunciada de una
guerra desigual y las putas regresando somnolientas a sus casas…
Por
eso a ella le va o le viene ese huracán sin sentido de romper ideales sin
motivos reales más allá de justificar el poder...ya no quiere ver ni pensar,
pero es incapaz de borrar las injusticias que van de un lado al otro
lado…madres llorando a sus hijos destrozados y gritos enterrados bajo los
escombros de una zona cero que aún no encuentra sus aliados…¿Cuándo alguien
tendrá piedad de ellos? ¿Cuándo Rasputín volverá de nuevo a sus infiernos?
Y
se queda sentada entre los recuerdos que ya no recuerda y la visión de sangre
derramada que le invoca desde su dualidad que es el momento de actuar…Si, ella
era frágil y pequeña, pero no en este momento…no ahora, ya tendrá tiempo después de buscarlo en otro sueño...de mencionar el nombre del nombre del viento...
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Relato
inspirado en un personaje del mundo paranormal de Demiurgo, una banshee que
aparece como presagio de muerte…más historias de personajes en el blog de Demiurgo de Hurlingham
Cacería de bruja de sueños inacabables…parece como si una escuadrilla de
mosquitos dibujara en mi piel el estruendoso silencio que brota de tu sonrisa…Vago
a paso errante, como si las calles fueran el cobijo amable de mis ganas de
llorar, de mis ganas de escóndeme…de quien? en fin…que le puede importar a la
existencia que quién amó, se cobijara bajo el atisbo de la llegada de una luna
biforme con la más desvencijada y deslumbrante sonrisa...
No pido perdón ni intento borrar ni un
segundo de oscuridad…hace tiempo que yo en mi arrogante ignorancia pagué cara
mi osadía, pero te repito, no me excuso ni hago reproches…fue mi vida, solo mi
vida la que me llevó a este singular devenir de recuerdos...porque al final se
muy bien que todo indefectiblemente acabará sucumbiendo a las garras del
olvido, aunque debes saber que aún me aferro a esas frases que escribíamos y
que fueron construyendo el boceto inacabado de un espejismo llamado...ya no se ni cómo llamarlo..
En fin, lo que fue será, lo que se hizo se
hará, y no me quedará más que admitir que en el fondo, las mañanas y las tardes
sin ti, pasan lentas…volando como un caracol sin alas y por trillonésima vez
repito...sigue siendo alucinante pensar en ti y prefiero no continuar
escribiendo, ya comprobé que el amor es tan solo un eructo producto de un bostezo
tan incipiente como el tamaño de la luna…
Las divagaciones se van acabando...ya no puedo recolectar mas estrellas...
El otro día leí lo que le decía un
padre a su hija, quién habiendo nacido en Estados Unidos, le llamó la atención
una palabra que su padre mencionaba a unos amigos…
Papá… ¿Que es un sancocho?
Y la mamá que era también americana
le dijo:
Hija, sancocho es una sopa…
A lo cual el padre, muy solemnemente
respondió:
No hija. No es solo una sopa, agua y
verduras…es mucho más que eso.
Para un venezolano, un sancocho es
... amistad, amor, fraternidad, besos, abrazos.
Es compartir con el vecino, con los
amigos y con el que llegue,… es probar aquí,… probar allá.
Es parranda, es rumba, es navidad,
semana santa y carnaval...
Es playa, aguardiente, ron, amigos,
raticos, momentos, años que componen la felicidad del venezolano.
Es sol, llano, montañas y laderas…es
manantial y río al carbón.
Es tambor y pescado, carne y
verduras, es ricura, es familia... es amor!!.
Ella emocionada le contestó:
¿Cómo puedes saber todo eso?
Lo sé… porque soy de allá y allá
crecí y un Sancocho es un icono venezolano que nos identifica.
-Papi,
yo quiero ser Venezolana!!!, ... hazme un sancocho!!!.
Qué
difícil es explicar las cosas sencillas de la cotidianidad de un venezolano…mucho
más cuando se está lejos y las lágrimas te nublan los escritos… es duro traducir
un sentimiento que no se quedó en los espacios vacíos de nuestras viviendas...Que
triste es mirar a lo lejos y no ver sino recuerdos…y sé que algunos pensaran
que un sancocho se puede hacer en cualquier lugar…pero no. Ni las hallacas
saben igual que en Venezuela…ni el pan de jamón, ni las cachapas con queso
telita, es así…, las tradiciones son del lugar al cual pertenecen…Navidad sin
patines, sin parranda, no es igual…y esta nostalgia se resume a eso...ya llega
otra navidad y cada vez somos menos en este exilio voluntario..
…Hace
ya varios años que aprendí varias estrofas del Profeta…Letras sobre el amor…sobre
la familia…sobre la vida, pero hoy más que nunca, reflexiono en sus palabras
sobre la muerte y me dejo llevar por ese mar que a todos nos espera…
“Dicen
que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo, mira para atrás todo el
recorrido, las cumbres y las montañas, el largo y sinuoso camino que atravesó
entre selvas y pueblos, y ve frente de sí un océano tan grande, que entrar en
él solo puede significar desaparecer para siempre.
Pero
no existe otra manera. El río no puede volver. Nadie puede volver. Volver atrás
es imposible en la existencia. No hay otra manera, el río no puede volver.
El
río necesita aceptar su naturaleza y entrar al océano. Solamente entrando en el
océano se diluirá el miedo. Porque solo entonces sabrá el río que no se trata
de desaparecer en el océano, sino en convertirse en océano.”