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7/3/10

PEPE MUJICA...Mas que un compromiso uruguayo es la visión latinoamericana

Liberado en marzo de 1985 tras pasar 15 años en prisión por luchar a favor de su país,  luego en 1994 elegido diputado y senador en 1999, en julio de 2007 fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca  y ahora en 2010 luego del traspaso del poder, convertido en el nuevo presidente de Uruguay.

Es Pepe Mujica, el nuevo presidente de Uruguay que afirmó delante de un inmenso grupo de seguidores que; “Nadie, tiene todos los tornillos ni todas las tuercas…”así se expresa el nuevo mandatario al referirse que su gobierno estará basado en un modelo que depende absolutamente del diálogo y el esfuerzo por acordar.

Pepe Mujica fue miembro de la guerrilla tupamara, preso político, torturado y víctima de las peores cárceles durante catorce años. Lo importante es lo que pudo hacer con ese pasado. Estuvo en el filo de la navaja y su experiencia es mucho más variada y dramática que la de alguien que hubiera militado por esos mismos años en otras agrupaciones o en el Partido Colorado.

El pasado sigue aun presente en muchos uruguayos. No es un fantasma que visita el presente porque falta un balance de los actos realizados y las ideas que entonces los impulsaron, y, por lo tanto, se ha quedado preso de aquello que no se conoce del todo o no se ha vuelto a revisar a fondo. Pepe Mujica sabe perfectamente de dónde viene y quién fue.

Para muchos uruguayos, ese pasado todavía permanece abierto y tienen sus razones de vida para justificar que las tumbas no se cierren hasta que no estén todos los nombres en sus lápidas. Pero Mujica cerró esas cuentas; en varios reportajes ha dicho que no permitió que el pasado se hiciera dueño de su presente. Hay quien puede hacerlo y quien no. Mujica pudo. Sin grandes ademanes pero con irreversible firmeza, hoy les tiende su mano a los militares.

Lo que un hombre hace con su pasado pone condiciones a su presente y a su futuro. Mujica no duda sobre los crímenes de las dictaduras argentina o uruguaya. Pero el resultado de dos plebiscitos le impuso aceptar que los ciudadanos de su país (aunque por un margen estrecho) no estaban por la revisión de la Ley de Caducidad que dejó sin castigo los crímenes de Estado. Muchos uruguayos trabajaron para que el resultado de esos plebiscitos fuera diferente, entre ellos muchos jóvenes, militantes sindicales cercanos al Frente Amplio, intelectuales. Mujica reconoció esa derrota democrática y se movió hacia delante.

Dentro del discurso pronunciado por el nuevo presidente y que se dejó de transcribir en la versión publicada, hay una frase intercalada que se escucho por los medios de comunicación televisivos y radiales. Mientras hacía su discurso Levantó la vista de los papeles, se sacó los anteojos y dijo: "A los uruguayos nos gustan la libertad y los fines de semana largos".

Esa frase va mucho mas allá de la parte económica de lo que puede representar para el turismo. Significa: A los uruguayos no les gusta la prepotencia y quieren vivir en una buena sociedad.

La costanera de Montevideo, espléndidamente recuperada por las intendencias del Frente Amplio, con sus playas que van desde el Cerro hasta Carrasco, todas con el mismo equipamiento, los mismos bancos, las mismas cuadrillas de limpieza, son el paisaje de una buena sociedad (quien lo dude, que camine desde Quilmes hasta Aeroparque, si es que puede).

Una buena sociedad considera que sus números económicos pierden sentido si no traducen esa cualidad evanescente y difícil: "No queremos un país que se luzca en las estadísticas, sino un país que sea bueno para vivir", agregó Mujica. La idea de "buena sociedad" ya promete una discusión interesante, una típica discusión que puede galvanizar la esfera pública e interesar no sólo a los políticos. "Libertad y fines de semana largos": una sociedad menos consumista y menos veloz, más benevolente

La breve frase intercalada, que parece casi sin importancia, dicha al pasar, recuerda otra, pronunciada en el 2004, ante un periodista de la revista  Brecha  de Montevideo: "Soy un hombre de izquierda, preocupado por la cuestión social y la justicia. La izquierda es una sensibilidad; después se construye todo un andamiaje, pero cuando se arranca es una sensibilidad". Y algunos años después: "La estética de hoy es la ética. La ética tiene que ver con desde lo que ganás, a cómo vivís, a cómo atendés a la gente".

Mujica se definió hace un par de años como un hombre de izquierda. En los primeros párrafos, dijo: "Desearía que el título de ´electo´ no desapareciera de mi vida de un día para otro. Tiene la virtud de recordarme a cada rato que soy presidente sólo por la voluntad de los electores". Aunque parezca simplemente una confirmación del origen democrático de su mandato, en la frase hay algo más. Como tutela y garantía del compromiso que asumió al ser elegido, Mujica cita una idea del democratismo radical: la revocabilidad del mandato, si el mandatario no cumple con lo acordado en el acto en que fue elegido. El presidente sigue siendo un "electo" mientras conserve los rasgos y promueva las acciones por las que llegó a su cargo. No es una disposición constitucional del Uruguay, ni de las repúblicas representativas. Sin embargo, el presidente uruguayo la evoca, al pasar, como pacto ético y político: un compromiso que asume más allá de las obligaciones constitucionales.

Mujica ha presentado los temas básicos: "Educación, energía, medio ambiente y seguridad ", o como también lo marcó en su hoja de ruta: "la fórmula a intentar es agro + inteligencia + turismo + logística regional. Y punto". El cierre abrupto de la fórmula le permite no incluir en ella lo que fue el tema social de su discurso, y no lo incluyó allí porque será la base de su presidencia: terminar con la "vergüenza nacional" de las necesidades básicas insatisfechas. 

Mujica armó una estructura frágil pero indispensable entre realismo y voluntarismo. Es su gran apuesta, porque no cree que todo lo provoque el destino o venga del mercado. En un reportaje que se le hizo antes de la asunción presidencial, dijo: "Si donde vamos a mejorar la vivienda no tenemos asegurado un puñado de militancia social que se preocupe de si mandaste los chiquilines a la escuela, si fuiste al médico, si teniendo tal laburo fuiste a laburar, si no tenemos eso asegurado no arreglamos la vivienda". Y agregó: "Porque además queremos reivindicar el papel del trabajo voluntario y del compromiso. Los funcionarios públicos creen que estas cosas les quitan trabajo, algunos obreros de la construcción tienden a creer lo mismo, y están equivocados de cabo a rabo: se trata de atender a un mundo que no está en el mercado, que se cayó del sistema".


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Para los que solo fui sombra..para aquellos que deje huella...escribiré siempre que pueda todo lo que mis divagaciones me hagan sentir...