Alguien
entra en un taller de dibujo con modelo vivo. Hay en el centro de la escena,
una modelo morocha, de pelo renegrido, con una bata negra sentada sobre una
butaca de piel marrón. Sus piernas largas y torneadas parecen abanico, mientras
espera la señal del maestro de arte que de fin al juego que hace entre sus piernas…
Habiéndose
ubicado en un lugar cercano, con su atril, sus lápices, acuarelas y óleos, el personaje
está a la expectativa del comienzo del concurso sin dejar por eso de observar
el irreverente juego de la mujer que, sin inmutarse por la presencia de
extraños, continúa contorsionando sus piernas
De
pronto, del fondo de la habitación, una voz da inicio al evento y la modelo
asume una pose y se abre la bata…el consolador que usaba rueda por el suelo
hasta los pies del sujeto que acaba de tomar un pincel para dar comienzo a su
obra …una niebla espesa cubre sus ojos y siente placer al recordar la reciente
y malevola proeza de su musa, una expresión de bobo asoma en su cara mientras dibuja
la inocencia de ese rostro tras haber cometido su fechoría, lo cual hace que aumente
la maldad en los sentimientos que lo inundan, por la contradicción de los
mismos.
Ella
había ejecutado la acción momentos antes y ahora él, haciendo una instropección
de los mismos, los dibuja con detalles, corrige sus errores y los perfecciona
con mayor depravación y excitación…Su presión se eleva y la sudoración es
visible a pesar de que la temperatura del lugar es baja, un movimiento involuntario
comienza a dominar entre sus piernas mientras intenta ocultarlo tras las patas
del atril…
Sus
pensamientos ahora son ennegrecidos como esos lacios cabellos que dibuja, plasma
su cuerpo sobre su tela mientras siente los ojos de los demás clavados a su
espalda....se encuentra a la defensiva, mirando de reojo, observando a la gente
temeroso de que puedan robar sus ideas…esa mujer que dibuja es solamente suya, porque
él ha sido capaz de descubrir la maldad en ese rostro que ni siquiera intenta rehuirle la mirada, una maldad que le promete orgasmos múltiples a través de una
risita silenciosa y hasta ridícula, que asoma en sus labios…
Esta vez le ha tocado a Demiurgo proponer varias ideas a desarrollar, lo cual me colocó en una posición igual al de una niña en juguetería sin poder decidirme por cual llevarme...
Mas relatos en El Demiurgo de Hurlingham
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Demasiado calor. Encima Sergio Dalma de fondo.
ResponderEliminarLove this illustration on today's blog.
ResponderEliminarAlways sexy. Nice.
xo
Vaya que audacia la de esa mujer. Me parece que el asistente al taller de dibujo con modelo vivo, ha sido elegido por su musa. Que le ha dedicado una irresistible mirada de maldad.
ResponderEliminarQue sugestiva historia.
Un abrazo juevero.
Una elaborada trama de pinceles, deseos y arte erotizado. Muy buen relato, con claro sello tuyo.
ResponderEliminarUn abrazo
Elevada temperatura en tu relato sobre la modelo morocha de pelo renegrido.
ResponderEliminarHas sabido pincelar de manera ardiente los pinceles del taller de dibujo.
Me ha encantado tu relato.
Un beso .
Se me olvidaba comentar sobre la imagen. El dibujo me ha gustado mucho.
EliminarMás besos.
Hace subir la temperatura este relato.
ResponderEliminarUn abrazo
Un relato muy sensual e intrigante. Y la canción me encanta, es una muy buena versión.
ResponderEliminarUn beso.
Un relato erotico hasta el final y mas con este pintor que sabe encontrar todos los entresijos del alma de su musa. Besos.
ResponderEliminar¿Qué maldad existe en proporcionarse placer?. Creo que, como la Lolita de Nabokov, era la imagen perfecta de la inocencia perversa, que no malvada. Creo que tiene que salir una magnífica creación de los pinceles de ese pintor si es capaz de reflejar en su pintura esa mezcla erotizante que su musa le proporciona.
ResponderEliminarUn abrazo.
Menuda sorpresa me he llevado cuando la modelo ha abierto la bata, la verdad es que no me lo esperaba ja,ja,ja...ha sido superoriginal la forma de tratar el argumento. Además, menuda situación le has planteado al artista...Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn beso
Bueno, podriamos decir que el pintor tiene el privilegio de poder captar con sus pinceles las emociones que quedan expuestas en cuerpo y alma luego de un acto que para muchos es íntimo. Muy buen relato
ResponderEliminarAbrazo
Hola. Me ha gustado mucho tu texto. Se trata de descubrir el trazo de su vida a través del dibujo. Es muy creativo. Besos.
ResponderEliminarLa frialdad aparecerte de la modelo contrasta con la temperatura del pintor. Sus trazos la dulcifican pero al tiempo la enervan.
ResponderEliminarLeo, y esas frases primeras, marcan un ritmo como de tensión, como de intriga, como de vigilia... hasta que el artista empieza a dibujar sus trazos... y todo se vuelve pasión.
Un besazo.